Que Es Una Premisa

Que Es Una Premisa

¿Qué es una premisa y un ejemplo?

Las premisas son aquellos enunciados que pertenecen a un argumento y son proposiciones de las que deriva una conclusión, Por ejemplo: Los pájaros cantan al amanecer (premisa 1), el gorrión es un pájaro (premisa 2); por lo tanto, el gorrión canta al amanecer (conclusión).

Los argumentos son razonamientos lógicos que se utilizan para demostrar o refutar una idea. Un argumento puede tener una o varias premisas y estas proposiciones son el punto de partida de los argumentos, porque de ellas y de su relación se desprende la conclusión. Las premisas son afirmaciones o negaciones de una idea o de un hecho y pueden ser verdaderas o falsas.

Si el argumento es válido y si las premisas son verdaderas, la conclusión será verdadera, y por lo tanto, el argumento será verdadero y sólido.

Ver además: Argumentos con premisas y conclusiones

¿Que en una premisa?

De Wikipedia, la enciclopedia libre Una premisa es cada una de las proposiciones anteriores a la conclusión del argumento. ​ En un argumento válido, las premisas implican la conclusión, pero esto no es necesario para que una proposición sea una premisa: lo único relevante es su lugar en el argumento, no su rol.

  1. O es martes o es miércoles.
  2. Si es martes, entonces tengo que ir a trabajar.
  3. Si es miércoles, tengo que ir a trabajar.
  4. Por lo tanto, tengo que ir a trabajar.

En este argumento, las proposiciones 1, 2 y 3 son las premisas, y la proposición 4 es la conclusión. Un argumento puede tener cualquier número (en general finito) de premisas, incluso 0 (en cuyo caso la conclusión suele ser un teorema y una verdad lógica ). ​

  1. Todos los hombres tienen cabello.
  2. David es hombre.
  3. Por lo tanto, David tiene cabello.

Hay razonamientos de una premisa ( hubo al menos un testigo o Juan lo vio todo ), y razonamientos con más de una premisa. Así sucede con los silogismos ordinarios de dos premisas: una «premisa mayor» (que contiene el término mayor, predicado de la conclusión) y una «premisa menor» (que contiene el término menor, que hace de sujeto en la conclusión). Por ejemplo:

  1. Todos los mamíferos son animales de sangre caliente. (Premisa mayor)
  2. Todos los humanos son mamíferos, (Premisa menor)
  3. Por tanto, todos los humanos son animales de sangre caliente. (Conclusión)

En los razonamientos inductivos, la conclusión se obtiene por generalización, a partir de varias premisas particulares. Por ejemplo, a partir de una serie de observaciones ( el cobre es un metal y es buen conductor de la electricidad ; el hierro es un metal y es buen conductor de la electricidad, etc.) se concluye, por inducción, que (quizás) todos los metales son buenos conductores de la electricidad,

En ocasiones, para alcanzar la conclusión de un razonamiento es necesario utilizar premisas subsidiarias, esto es, suponer más información de la que el razonamiento contempla. Por ejemplo, partir de lo contrario de lo que se desea demostrar. Si de dicho supuesto se deduce un absurdo, entonces se puede afirmar la conclusión sin problemas.

la premisa es la que toma en cuenta una decisión y la vuelve más clara y superficial así se podrá tomar una decisión adecuada.

¿Cuál es la premisa de un texto?

Argumento – Un argumento se compone de un conjunto de proposiciones, de las cuales unas se denominan premisas y otra recibe el nombre de conclusión, Las premisas son las razones que se ofrecen como fundamento o apoyo, a fin de que otras personas puedan aceptar racionalmente la conclusión,

La conclusión, por su parte, es la proposición que se defiende sobre la base de las premisas. Un requisito importante para que exista un argumento es que debe existir al menos una premisa y una conclusión, pero debe quedar claro que puede haber más de una premisa. A veces se utiliza como sinónimo la palabra razonamiento para denominar al argumento.

Pero en este texto reservaremos la palabra razonamiento para referirnos al proceso mental que nos permite arribar a este tipo de pensamiento, y emplearemos argumento para la expresión lingüística a través de la cual se expresa el razonamiento. Mapa X ARGUMENTO es Una expresión lingüística a través de la cual se expresa el razonamiento.

Se compone de Un conjunto de proposiciones se dividen en Premisas son Conclusión es Fundamentos o apoyos para la aceptación de la conclusión. La proposición que se defiende sobre la base de las premisas. Para que exista un argumento debe existir al menos una premisa, pero debe quedar claro que puede existir más de una.

{ Premisa 1 Premisa n. Conclusión Premisa 1. Todos los artistas son personas creativas. Premisa 2. Remedios Varo fue una artista. Conclusión. Por lo tanto, Remedios Varo fue una persona creativa.

¿Qué es una tesis y una premisa?

Las premisas son las afirmaciones mediante las cuales ofrecemos las razones para defender nuestro punto de vista. La conclusión es la afirmación en favor de la cual estamos dando razones. También podemos llamarle tesis. El orden en que aparecen las premisas y la conclusión puede variar.

¿Qué significa premisa sinónimo?

Idea que se da como cierta para un razonamiento: 1 presupuesto, presuposición, supuesto, hipótesis, idea, antecedente.

¿Cómo se hace una premisa?

Cuando alguien pregunta, ¿de qué va tu libro?, quiere que le cuentes la idea general de la historia. Si lo intrigas, si despiertas su curiosidad querrá leer la sinopsis, (el próximo tema que trataremos) y entonces se convertirá en tu lector Ahora te preguntarás, ¿qué debo responder? Muy simple, sé lo más concreto y breve que puedas,

  • Ya habrá tiempo para adornar tu historia.
  • Y tu gran duda ahora es, ¿cómo resumir de manera atractiva y en una o dos frases todo mi trabajo de un año? La premisa de tu libro debe ser concreta,
  • Solo mencionar datos impactantes que enganchen desde el principio.
  • Compromete a tu lector con tu libro, hazlo partícipe de tu historia.

Deja una duda flotando en el aire que únicamente se responderá leyendo tu libro. Tienes diez segundos para contarme de que va tu libro.

¿Qué debe de tener una premisa?

Las partes de la premisa – Según Lajos Egri “una buena premisa es una sinopsis exacta de su drama” y está compuesta de tres partes:

El carácter, o personaje, protagonista de la historia. El conflicto, que se va desarrollar en la obra. La conclusión o desenlace de ese conflicto.

En el caso de Otelo, el celoso sería el protagonista de la historia, su conflicto los celos, y la conclusión la destrucción de su objeto amado, Desdémona, y la suya propia. Veamos algunas premisas formuladas como una proposición para que nos quede más clara la idea de Egri:

La falsa alegría conduce a la amargura. La generosidad disparatada conduce a la pobreza. La imprudencia destruye Ia amistad. El mal genio conduce al aislamiento. El materialismo vence al misticismo. El egoismo conduce a la pérdida de los amigos. El astuto cava su propia tumba.

Aunque estas son proposiciones fijas, contienen todo aquello que es necesario para una premisa bien construida: carácter, conflicto, y conclusión. Creer en la premisa Pero para que una premisa cobre vida no hacen falta solo estas tres partes, sino que es primordial que el autor esté convencido de ella,

  • Un guionista debe defender la tesis de su premisa con las acciones de sus personajes y la estructura de su historia.
  • Pero debe creer realmente en ella para que se posicione con todas sus fuerzas y sea efectiva.
  • Como veremos más adelante deberemos crear una tesis y una antítesis sobre el tema en cuestión, y el guionista debe tomar parte por una de las dos, en este caso la tesis, para que realmente la premisa tenga eficiencia en el drama.

El desenlace de una historia no es momento de relativismos. Nuestro protagonista conseguirá o no su objetivo, y con ello, nos mostrará la premisa del autor. Si tenemos clara nuestra premisa antes de escribir será más sencilla la escritura de nuestro guion, pero no es imprescindible.

También podemos lanzarnos a pensar el argumento e ir escribiendo la historia poco a poco. Pero entonces debemos ser conscientes de que estamos en proceso de búsqueda de la premisa, y en algún momento tendremos que tomar parte en la historia y decidir nuestro punto de vista. Esta búsqueda de la premisa se puede convertir en un proceso muy enriquecedor que nos haga plantearnos muchas cosas de nuestra historia y de nuestra forma de ver el mundo.

Por eso debemos estar abiertos a modificar nuestra premisa a lo largo de la escritura del guion. Podemos comenzar con una idea clara pero resulta muy interesante darle tales argumentos a la antítesis que nos haga incluso dudar a nosotros mismos de la premisa.

¿Cuáles son las premisas de un proyecto?

Premisa: idea que se toma de base para un razonamiento. Señal o indicio por el que se deduce o conoce algo.

¿Cuál es la premisa mayor?

Artículos Un estudio sobre la premisa mayor del silogismo cosmológico kantiano A Study on the Major Premise of the Kantian Cosmological Syllogism Miguel Alejandro Herszenbaun Universidad de Buenos Aires, CONICET [email protected] Recibido el 17 de septiembre de 2013; aceptado el 30 de enero de 2014.

Resumen La relación entre máxima lógica y principio sintético de la razón pura (A 307-308/B 364-365) ocupa un lugar fundamental en la “Dialéctica trascendental”. Esto se nota en la formulación de los problemas que la Dialéctica se propone abordar, pues hace una referencia explícita al pasaje de la máxima al principio mencionado (A 308-309/B 365-366); sin embargo, Kant no explica cómo se haría tal pasaje.

Aquí se propone una explicación de dicho pasaje a través de un estudio pormenorizado de la premisa mayor del silogismo cosmológico, donde éste ocupa un lugar fundamental. se sostendrá que tal pasaje sólo es comprensible suponiendo una máxima lógica restringida que permita deducir legítimamente, para el caso de la lógica general, lo incondicionado dado a partir de lo condicionado dado.

El principio trascendente será una pretendida extensión de esta máxima a las cosas en sí. Palabras clave: idealismo trascendental, lógica trascendental, lógica general, dialéctica trascendental, antinomia. Abstract The relationship between the logical maxim and the synthetic principle of pure reason (A 307-308/B 364-365) plays an important role in the “Transcendental Dialectic”.

This is apparent by noting that the formulation of the problems treated in the Dialectic has an explicit reference to the transition from the maxim to the principle (A 308-309/B 365-366). Nevertheless, Kant doesn’t explain how this transition is made.

I intend to explain this transition through a detailed study of the major premise of the cosmological syllogism, where it has an important role. I claim that this passage is understandable only by assuming a restricted logical maxim that allows inferring legitimately (for general logic) the unconditioned given from the conditioned given.

The transcendental principle will be an extension of this maxim to things in self. Key words: transcendental idealism, transcendental logic, general logic, transcendental dialectic, antinomy.1. Introducción La “Dialéctica trascendental” aborda un gran número de temáticas que se encuentran relacionadas entre sí.

Su introducción se ocupa del uso lógico y real de la razón y de las ilusiones trascendentales, y el libro primero de la “Dialéctica trascendental” se propone ofrecer una deducción subjetiva de las ideas de la razón. Para ello, Kant tomará como hilo conductor de la deducción los silogismos de los que la razón es capaz en su uso lógico.

Como es sabido, Kant deduce tres ideas trascendentales (dios, alma y mundo), objetos de estudio de las tres disciplinas de la metafísica especial: la teología racional, la psicología racional y la cosmología racional. Los siguientes tres capítulos, correspondientes al segundo libro de la “Dialéctica trascendental”, se dedican a cada una de estas disciplinas y a revelar los raciocinios dialécticos sobre los cuales se sostiene la ilusión trascendental propia de cada una de ellas, por la cual dichas disciplinas creen tener conocimiento a priori de objetos que están por completo fuera de los límites de la experiencia posible.

  1. Como puede verse, en su uso lógico, la razón está fuertemente vinculada con las pretensiones metafísicas que Kant pretende combatir.
  2. Al final de la introducción (A 307-A 308), Kant caracteriza la máxima lógica que rige a la razón en este uso lógico y hace una referencia a la manera en que esta máxima lógica se convertiría en un principio de la razón pura que pretende un conocimiento de lo incondicionado.

A partir de esta conversión, Kant señala una serie de preguntas o temáticas centrales para la “Dialéctica trascendental”, 1 entre las que destaca la pregunta de si este principio es “objetivamente acertado”, 2 si no hay en verdad un “mero precepto lógico” que, mal entendido, se ha atribuido a los objetos o tenido como “un principio trascendental” que “postula en los objetos mismos tal integridad ilimitada de la serie de condiciones”.3 Se pregunta también por “las interpretaciones erróneas y los engaños que puedan infiltrarse en los silogismos cuya premisa mayor es tomada de la razón pura”.4 Por otra parte, en la sección séptima de la “Antinomia de la razón pura”, Kant presenta el silogismo cosmológico.

El estudio de su premisa mayor permitirá esclarecer (1) cómo se relacionan la máxima lógica y el principio de la razón pura; (2) a qué silogismos se refiere Kant en esta cita, 5 y (3) cómo dicho principio trascendente podría relacionarse con estas “interpretaciones erróneas y engaños” y la ilusión trascendental.

Defenderé la tesis de que el pasaje de la máxima lógica al principio sintético de la razón pura (o, como se verá, principio trascendente) supone una distinción entre una máxima lógica amplia y otra restringida. Esta última sería válida sólo para la lógica general y permitiría un pasaje fundado de lo condicionado a lo incondicionado.

  1. Al ser ilegítimamente extendida a las cosas en sí, la máxima lógica restringida satisfaría las descripciones de la ilusión trascendental hechas en A 296-297/ B 352-353.2.
  2. El silogismo cosmológico y las dos formulaciones de la máxima lógica En el comienzo de la sección séptima, Kant presenta el silogismo cosmológico sobre el que se basaría “toda la antinomia de la razón pura”.6 Su premisa mayor afirma que “i lo condicionado está dado, también lo está la entera serie de todas las condiciones de ello”.

Vale aclarar que esta premisa expresa un contenido análogo al principio de la razón pura expuesto en A 308/B 364-365, por lo que su estudio nos revelará aspectos fundamentales del principio indicado.7 La premisa menor afirma que los “objetos de los sentidos nos son dados como condicionados”.

De esto se concluiría que nos sería dada la serie entera de todas las condiciones de los objetos de los sentidos. Kant agrega que, a través del presente silogismo, “se introducen de acuerdo con la diversidad de las condiciones (en la síntesis de los fenómenos) en la medida en que constituyen una serie, otras tantas ideas cosmológicas que postulan la totalidad absoluta de esas series”.8 Como se sabe, Kant caracteriza este silogismo como un sophisma figurae dictionis, 9 que consiste en entender el término medio “condicionado” presente en ambas premisas en dos sentidos distintos.

En la premisa mayor, dicho término es entendido “en el significado trascendental de una categoría pura, mientras que la premisa menor en la significación empírica de un concepto del entendimiento aplicado a meros fenómenos”.10 La falacia consistiría en aplicar la regla representada en la premisa mayor a aquello que en la premisa menor es subsumido bajo la condición del principio representado en la premisa mayor, valiéndose para ello de los dos significados que tendría el término medio “condicionado”.

Así, se pretende hacer válido para los objetos condicionados de los sentidos un principio que no valdría para ellos.11 Kant nos advierte que antes de revelar el engaño existente en el silogismo cosmológico deben ser precisados ciertos conceptos. En este contexto, hace referencia a un “postulado lógico de la razón” 12 que aparentemente concuerda con la llamada máxima lógica que ya había mencionado en la introducción y libro primero de la “Dialéctica trascendental”.

Dicho postulado lógico o máxima lógica estará relacionado con la premisa mayor del silogismo, pues Kant afirma que en dicha premisa mayor presuponemos una “exigencia lógica” 13 cuya descripción concuerda con la máxima lógica a que hemos hecho referencia.

El postulado lógico de la razón aquí mencionado consiste en una proposición analítica que afirma “que si lo condicionado es dado, precisamente por ello nos es impuesto un regressus en la serie de todas las condiciones que llevan hasta él”.14 Éste sería el postulado de “perseguir con el entendimiento y continuar tanto como sea posible aquella conexión de un concepto con sus condiciones, que está ya en el concepto mismo”.15 Podemos suponer que esta “conexión de un concepto con sus condiciones” se refiere a la relación entre los conceptos de “condición” y “condicionado”, pues Kant ha dicho unas líneas antes que el regreso de lo condicionado a su condición “está implicado en el concepto de condicionado: que por ello algo es referido a una condición, y si ésta a su vez es condicionada, a una condición más remota, y así a través de todos los miembros de la serie”.16 El postulado lógico aquí presentado (1) impone realizar un regreso de condicionado a condición; (2) estaría fundado en la relación analítica y de implicancia entre los conceptos de “condicionado” y “condición”; (3) implica una referencia a “todos los miembros de la serie”.17 Kant es muy prudente y no habla de lo incondicionado, término que sí aparece en el párrafo siguiente, cuando presenta el modo en que este postulado es aplicado a cosas en sí.

Sin embargo, un poco más adelante Kant volverá a hablar de la relación conceptual entre elementos lógicos pensada en el postulado lógico y hablará de la “exigencia lógica de suponer, para una conclusión dada, premisas completas”.18 La mentada completitud de las premisas es una manera particular de mencionar lo incondicionado para el caso de la relación entre elementos lógicos (premisas y conclusiones), pues tener premisas completas es tener la totalidad de las condiciones (en este caso, para la conclusión dada).

Así, entendemos que el postulado lógico implica una referencia de lo condicionado a lo incondicionado, aunque hará falta aclarar en qué medida y en qué sentido. Hay al menos dos caracterizaciones más de la máxima lógica que resultan pertinentes para el tema que nos ocupa. En A 307/B 364, Kant presenta “el principio propio de la razón en general (en el uso lógico)”, el cual es “encontrar, para el conocimiento condicionado del entendimiento, lo incondicionado, con lo cual se consuma la unidad de él”.

Y advierte el filósofo: esta máxima lógica no puede volverse un principio de la razón pura de otra manera, que suponiendo que si lo condicionado es dado, está dada también toda la serie de condiciones subordinadas unas a otras, la cual es, por tanto, ella misma incondicionada.

  • Pero ese principio de la razón pura es manifiestamente sintético; pues lo condicionado se refiere analíticamente a alguna condición, pero no a lo incondicionado.
  • A 308/B 364; las cursivas son mías.) De acuerdo con estas palabras, se puede distinguir la “máxima lógica” del “principio de la razón pura”.

La máxima lógica sólo afirmaba la exigencia de “encontrar” lo incondicionado para el conocimiento condicionado.19 Esta máxima se convertiría en el principio sintético de la razón pura al suponer que al ser dado lo condicionado, es dado también lo incondicionado.

  1. En la premisa mayor del silogismo cosmológico se encuentra, precisamente, esta suposición; con ello debe esclarecerse la relación de la premisa mayor con la máxima lógica.
  2. La segunda caracterización la encontramos en A 331-332/B 388389.
  3. Recordemos que luego de haberse remitido a este postulado lógico en la sección séptima, Kant había afirmado que debemos suponer la completitud de las premisas para una conclusión dada.

En A 331-332/B 388-389 encontramos una referencia análoga a esta cuestión. Veamos la cita completa: como el conocimiento (conclusio) sólo es dado como condicionado, entonces no se puede llegar a él por medio de la razón de otra manera que bajo la presuposición de que todos los miembros de la serie, del lado de las condiciones, están dados (totalidad en la serie de las premisas),

  1. Por eso, si un conocimiento es considerado como condicionado, la razón se ve obligada a considerar como completa la serie de las condiciones en la línea ascendente, y como dada en su totalidad.
  2. Udiera ser que por el lado de las condiciones la serie de las premisas tenga un primero, como condición suprema; o no, y que por tanto a parte priori sin límites; pero aun así debe contener la totalidad de la condición, aunque nunca podamos llegar a abarcarla.

(A 331-332/B 388-389) Aquí Kant habla de cierta exigencia de la razón que parece valer para la relación entre premisas y conclusiones, la cual afirma que “si un conocimiento es considerado como condicionado, la razón se ve obligada a considerar como completa la serie de las condiciones en la línea ascendente, y como dada en su totalidad”.

Esta exigencia de la razón es, aparentemente, una segunda formulación de la máxima lógica, lo que se deduce de la identidad temática con su primera formulación. Pero respecto de esto deben considerarse algunas cuestiones. Lo primero que se nota es que Kant reconoce aquí que lo incondicionado sea dado.

En clara oposición a lo afirmado en la formulación anterior de la máxima lógica, aquí Kant considera legítimo el pasaje de lo condicionado a lo incondicionado. Ahora bien, también debe indicarse que Kant parece estar hablando aquí de la relación entre premisas y conclusiones.

Lo que nos interesa aquí es que la conclusión sea deducida de un conjunto completo de premisas, ya sea un conjunto que concluye en un primer miembro como condición suprema, ya sea un conjunto que consiste en una serie sin límite de premisas. Sin embargo, ambas formulaciones se refieren a la exigencia de la razón de buscar lo incondicionado para el conocimiento condicionado del entendimiento.

Por lo tanto, ambas son caracterizaciones de la máxima lógica, aunque la segunda formulación afirme más que la primera. Esta aparente contradicción en la que encontramos dos caracterizaciones contrapuestas de la máxima lógica debe y puede ser subsanada.

  • Recordemos que la máxima de la razón debe valer para todo conocimiento condicionado aportado por el entendimiento.
  • Y dicho conocimiento condicionado puede ser de dos clases.
  • Puede ser conocimiento fenoménico o bien puede ser una conclusión condicionada por sus premisas.
  • La máxima debe valer para ambos y, por lo tanto, también puede ser de dos clases.

Cuando analizamos exclusivamente la relación lógica que debe haber entre premisas y conclusiones, sin interesarnos por su contenido específico, podemos hacer cierta afirmación que no podemos hacer respecto de los juicios considerados como conocimiento referido a fenómenos.

Cuando sólo nos ocupamos de premisas y conclusiones, bien podría valer la máxima lógica que exige premisas completas para una conclusión dada. Esta máxima lógica, llamémosla restringida, permite afirmar algo que, según la caracterización hecha en A 307-308/B 364-365, no podíamos afirmar. Si sólo consideramos lógicamente una conclusión dada, debemos suponer que ella se sigue de una serie de premisas.

La propia noción de conclusión implica que es deducida de un conjunto suficiente de premisas, conjunto que la contiene analíticamente. Y en la medida en que sólo estamos considerando estos enunciados como elementos lógicos, dichas premisas pueden ser representadas como si estuvieran fuera del tiempo.

  1. En consecuencia, si fueran representadas de esta manera, no sólo deberíamos suponer que hay una serie completa de premisas de la que pudiera deducirse la conclusión dada, sino que además deberíamos suponer que dicha serie completa es efectivamente dada simultáneamente con la conclusión.
  2. De esta manera, al considerar únicamente la relación lógica y atemporal entre premisas y conclusiones, la máxima lógica puede afirmar legítimamente que lo incondicionado mismo debe ser considerado como dado junto con lo condicionado.

No podría afirmarse lo mismo para la máxima lógica amplia, referida a todo conocimiento condicionado, incluido el conocimiento fenoménico. La primera formulación de la máxima en A 307-308/B 364-365 habla de conocimiento condicionado, no de meras premisas y conclusiones.

  • Por el contrario, la afirmación hecha en A 500/B 528 sobre las “exigencias lógicas” de la razón habla expresamente de conclusiones y premisas.
  • La primera formulación de la máxima lógica parece abarcar un campo más amplio que no se limita a establecer una relación conceptual entre elementos considerados puramente desde una perspectiva lógico-formal, sino establece una relación que debe valer para todo conocimiento condicionado, incluyéndose en éste todo conocimiento fenoménico (que es condicionado por definición).

Respecto de éste, podemos suponer que existen sus condiciones. El propio concepto de “condicionado” remite necesariamente al de la correspondiente “condición” y obliga a suponer que existiría cierta condición suya. sin embargo, no podemos suponer sin más que dichas condiciones sean efectivamente dadas.

El conocimiento referido a fenómenos necesita la percepción efectiva de éstos; pero todo fenómeno se da bajo la forma sucesiva del tiempo, por lo que cada fenómeno se percibe uno detrás de otro en el tiempo y en un momento determinado del mismo, siendo así que sólo tenemos conocimiento de cada uno de ellos en la medida en que se cumple efectivamente la síntesis empírica que llega hasta cada cual.

Así, respecto de todo conocimiento fenoménico, debemos suponer que hay una condición que buscar, pero no podemos suponer sin más que dicha condición se encuentre efectivamente dada con independencia de que se efectúe su percepción y la síntesis empírica correspondiente.20 Así, la mera existencia del conocimiento condicionado puede exigir la búsqueda de su condición, pero no autoriza la suposición de que dicha condición es dada simultáneamente con el conocimiento condicionado.

  1. A esta caracterización de la máxima lógica la hemos llamado amplia, pues no se limita a considerar meras relaciones lógicas, sino que extiende sus consideraciones a las relaciones del conocimiento condicionado referido a fenómenos.3,
  2. De la máxima lógica al principio trascendente en la premisa mayor del silogismo cosmológico En A 308/B 364, Kant presenta la conversión de la máxima lógica en un “principio de la razón pura”.

Unas líneas después, Kant se pregunta qué consecuencias se seguirán de tenerlo como un principio trascendental, referido legítimamente a los objetos.21 No obstante, la relación entre la máxima lógica y el principio de la razón pura no es completamente explicada aquí.

  • Ant no aclara si el principio de la razón pura se identifica plenamente o no con la máxima lógica y qué fundamenta la confusión; de qué manera se confunde la exigencia lógica con un principio trascendental que valiera para los objetos y con qué consecuencias.
  • En la consideración y explicación de la premisa mayor del silogismo cosmológico tratado en la sección séptima de la Antinomia, Kant introduce elementos que pueden ayudar a resolver estas cuestiones.

Kant afirma que la premisa mayor del silogismo cosmológico “toma lo condicionado en el significado trascendental de una categoría pura”.22 Pero también afirma que en dicha premisa mayor: tomamos las condiciones, y la serie de ellas, sin examen, si algo es dado como condicionado; porque esto no es otra cosa que la exigencia lógica de suponer, para una conclusión dada, premisas completas; y allí, en la conexión de lo condicionado con su condición no se encuentra ningún orden temporal; se las presupone en sí, como dadas simultáneamente.

(A 500/B 528; las últimas cursivas son mías.) Esta última caracterización sobre lo que se piensa en la premisa mayor muestra claramente que Kant está pensando aquí una relación lógica entre elementos lógicos (premisas y conclusiones), es decir, que la premisa mayor se refiere de algún modo a la máxima lógica restringida.

Pero también se ha hecho referencia al significado “trascendental de una categoría pura”. En A 498/B 526, luego de haber caracterizado el “postulado lógico”, Kant afirma que si tanto lo condicionado como su condición son cosas en sí mismas, entonces, si lo primero ha sido dado, no sólo es impuesto el regressus a la segunda, sino que ésta está también ya efectivamente dada; y como esto vale para todos los miembros de la serie, resulta que la serie completa de las condiciones, y por tanto también lo incondicionado, es dado a la vez, o más bien, es presupuesto.

(A 498/B 527) Inmediatamente agrega: “Aquí la síntesis de lo condicionado con su condición es una síntesis del mero entendimiento, que representa las cosas tales como son”.23 Como puede verse, la premisa mayor parece hacer dos afirmaciones a la vez, pues al explicarla Kant habla (1) de una síntesis del mero entendimiento que parecería estar relacionada con aquella afirmación según la cual se “toma lo condicionado en el significado trascendental de una categoría pura”.

Pero, a la vez, en esta premisa mayor se piensa (2) la relación de lo condicionado y su condición en términos de relación entre conclusión y premisas. En otras palabras, en la premisa mayor del silogismo hay un movimiento que pasa de la mera relación entre elementos lógicos (relación estipulada en la máxima lógica restringida) al pensamiento que se vale de las categorías puras no aplicadas a la forma de la sensibilidad para representar las cosas en sí mismas.

La premisa mayor lleva a cabo el pasaje de una afirmación que vale para la lógica general a una afirmación que tiene la pretensión de valer para las cosas en sí mismas, pensadas a través del uso ilegítimo de las categorías puras. Y éste no es otro más que el pasaje de la máxima lógica al principio de la razón pura.

Veamos cómo se lo legitima. Según hemos visto, la premisa mayor incluiría una referencia a la máxima lógica restringida, aquella que afirmaba que dada la conclusión, debemos suponer dadas simultáneamente sus premisas. Esta afirmación se sostenía en el carácter atemporal de los elementos tenidos en consideración y en la relación de implicancia entre los conceptos de “conclusión” y “premisas completas”.

  • Ahora bien, cuando pretendemos pensar lo condicionado en el sentido que esto tendría para una categoría pura no referida a la forma del tiempo —y con ello pensar cosas en sí—, se puede pretender hacer extensiva la máxima lógica restringida a las cosas en sí aquí pensadas.
  • Al pensar únicamente un objeto en general a través del mero enlace categorial del entendimiento puro, éste sería pensado sin referencia al tiempo.

Al pensarlo como condicionado, dicha noción remite de forma analítica y necesaria a la de su condición. Ahora bien, en cuanto cosa en sí fuera de la sucesión temporal, este condicionado es dado fuera del tiempo. Su condición, producto del mero pensamiento sin referencia a intuición alguna, también será considerada como existente fuera del tiempo, por lo que debe suponerse que está dada simultáneamente junto con lo condicionado, pues no podría estar sometida a sucesión alguna.

Ahora bien, la premisa mayor es idéntica al principio sintético de la razón pura presentado en A308, con lo cual, el descubrimiento de que esta premisa debe sostenerse en la máxima lógica restringida nos hace concluir que el pasaje descrito en A 307/B 364 de la máxima lógica al principio de la razón pura debe sostenerse también sobre la máxima lógica restringida.24 sin reconocer la diferencia entre la máxima lógica restringida y la máxima lógica amplia, sería incomprensible la confusión que se lleva a cabo en la premisa mayor del silogismo cosmológico y el pasaje descrito en A 307-308/B 364-365.

La máxima lógica restringida permite afirmar que si es dado lo condicionado, es dado también lo incondicionado. La premisa mayor y el principio sintético de la razón pura operan en la medida en que creen poder hacer extensiva esta afirmación a las cosas en sí.

El fundamento de esta extensión es suponer que porque las cosas en sí serían atemporales como los elementos lógicos, puede aplicárseles sin más la máxima restringida. En otras palabras, la premisa mayor del silogismo cosmológico y el principio de la razón pura se sostienen en la máxima lógica restringida y en creer que ésta, una regla del pensar, puede valer sin más como un principio de la determinación de las cosas en sí.25 4.

La ilusión trascendental, el principio trascendente y algunas respuestas Hemos visto que la premisa mayor se comprendía como un pasaje de la máxima lógica restringida al principio sintético de la razón pura. Veremos que dicho pasaje concuerda con la caracterización de la ilusión trascendental realizada en A 296-297/B 352-353.

Este texto, por otra parte, podrá esclarecer la naturaleza de este principio. Kant señala que llamamos “principios trascendentes a los que pretenden sobrepasar esos límites ” y son “efectivos principios que nos incitan a derribar todos aquellos mojones de límites, y a arrogarnos un suelo enteramente nuevo, que no reconoce demarcación alguna”.26 También señala que tal tipo de principio “suprime esas limitaciones, y hasta manda sobrepasarlas”.27 inmediatamente señala las tareas de la Crítica y la “Dialéctica trascendental” en relación con estos principios.

La Crítica pretendería descubrir “la apariencia ilusoria de estos presuntos principios”, 28 y la Dialéctica se contentaría con “descubrir la apariencia ilusoria de juicios trascendentes”.29 Evidentemente, la naturaleza de los principios trascendentes está íntimamente vinculada con el problema de la ilusión trascendental.

En el mismo sentido, en A 297/B 353 se indica que la causa de la ilusión trascendental es que: en nuestra razón residen reglas fundamentales y máximas del uso de ella, que tienen enteramente el aspecto de principios objetivos, y por las cuales acontece que la necesidad subjetiva de una cierta conexión de nuestros conceptos, en beneficio del entendimiento, sea tenida por una necesidad objetiva de la determinación de las cosas en sí mismas.

una ilusión natural e inevitable, que se basa en principios subjetivos, y los hace pasar por objetivos. (A 298) Para profundizar nuestra comprensión de la naturaleza de la máxima lógica y el principio de la razón pura, debemos considerar los pares de opuestos: primero, los principios subjetivos opuestos a presuntos principios objetivos; segundo, una necesidad subjetiva de cierta conexión de nuestros conceptos opuesta a una necesidad objetiva de la determinación de las cosas en sí; tercero, los principios inmanentes opuestos a los principios trascendentes.

La máxima lógica (1) es claramente una regla del uso de la razón y (2) exhibe una necesidad subjetiva de la conexión de nuestros conceptos.30 Por su parte, el principio de la razón pura pretende (1) sobrepasar los límites de la experiencia, (2) darnos a conocer el terreno de lo en sí como un nuevo ámbito de conocimientos a través de meros conceptos, (3) presentar una determinación de las cosas en sí.

En consecuencia, vemos que el principio sintético de la razón pura es un principio trascendente.31 Al haber probado que el silogismo cosmológico sobre el que se funda la cosmología racional se sostiene en un pasaje de la máxima lógica (regla del uso de la razón) al principio trascendente, comprobamos que este pasaje configura la ilusión trascendental tal como ésta ha sido descrita.32 A modo de conclusión, consideremos nuestros avances respecto de las preguntas destacadas de A 308-309/B 365-366.

En primer lugar, vemos claramente que la premisa mayor del silogismo cosmológico se sostiene en un pasaje infundado de una máxima lógica a un presunto principio objetivo que pretende valer para cosas en sí, siendo que la máxima lógica se refiere exclusivamente al uso de la razón y se apoya en cierta relación particular entre premisas y conclusiones.

En segundo lugar, vemos que este principio es trascendente y es un presunto conocimiento sintético por conceptos del ámbito de las cosas en sí. En tercer lugar, hemos podido ver la falta de fundamento de tal principio y el engaño en que se apoya. Reconocimos la necesidad de distinguir una máxima lógica restringida como fundamento del pasaje hacia el principio trascendente.

También hemos podido ver que este pasaje concuerda con las descripciones de la ilusión trascendental efectuadas en A 296-297/B 352-353. En cuarto lugar, hemos logrado identificar un silogismo en el que la premisa mayor es tomada de la razón pura y que conduciría a errores y engaños tal como Kant indicó en A 309/B 366.33 Podemos concluir que habiendo distinguido las dos caracterizaciones de la máxima lógica, pudimos ver cuál era el error y el presunto fundamento en que se sostenía la premisa mayor del silogismo cosmológico.

Asimismo, logramos ver cómo este silogismo y su premisa mayor concuerdan con la caracterización de la ilusión trascendental y los problemas o preguntas generales que Kant presentaba al comienzo de la “Dialéctica trascendental”. Bibliografía Allison, Η., Kant’s Transcendental Idealism: An Interpretation and Defense, Yale University Press, New Haven/Londres, 2004.

Ameriks, K., “The Critique of Metaphysics: The Structure and Fate of Kant’s Dialectic”, en Paul Guyer, Cambridge Companion to Kant and Modern Philosophy, Cambridge University Press, Cambridge, 2006, pp.269-302. Grier, M., Kant’s Doctrine of Transcendental Illusion, Cambridge University Press, Cambridge, 2001.

Heimsoeth, Η., Transzendentale Dialektik. Ein Kommentar zu Kants Kritik der reinen Vernunft, 4 tomos, Walter de Gruyter, Berlín, 1966-1971. Kant, I., Crítica de la razón pura, trad. Mario Caimi, Colihue, Buenos Aires, 2007. Klimmek, N.F., Kants System der transzendentalen Ideen, Walter de Gruyter, Berlín/Nueva York, 2005.

Renaut, Α., “Transzendentale Dialektik, Einleitung und Buch I”, en Georg Mohr y Marcus Willaschek (comps.), Immanuel Kant: Kritik der reinen Vernunft, Akademie (Klassiker Auslegen, 17/18), Berlín, 1998, pp.353-370. Rohlf, Μ., “The Ideas of Pure Reason”, en Paul Guyer (comp.), The Cambridge Companion to Kant’s Critique of Pure Reason, Cambridge University Press, Cambridge, 2010, pp.190-209.

Notas 1 Para una caracterización integral de los problemas que se consideran en la “Dialéctica trascendental”, y particularmente aquellos presentados en su introducción, cfr.H. Heimsoeth, Transzendentale Dialektik, p.22. El autor señala que la pregunta fundamental que pretende responder aquí la lógica trascendental versa sobre la posibilidad de la metafísica como ciencia por razón pura y de la razón como fuente de estos conocimientos.2 A 308.3 A 309.4 A 309.5 Cfr.H.

  • Heimsoeth, op.
  • Cit., p.25.
  • El autor señala que la metafísica por razón pura pretende deducir sus tesis y principios doctrinarios a partir de principios tomados como axiomas.
  • En efecto, el principio de la razón pura mostrará su relación con la máxima lógica únicamente cuando consideremos su funcionamiento como premisa mayor del silogismo cosmológico.6 A497/B526.7 Cfr.M.

Grier, Kant’s Doctrine of Transcendental Illusion, p.179. También cfr.H. Heimsoeth, op. cit., p.297.8 A497/B526.9 A500/B528.10 A499/B527.11 Cfr.N. Klimmek, Kants System der transzendentalen Ideen, pp.114 y ss., quien considera que el silogismo sólo resultaría una falacia desde el punto de vista metafísico del idealismo trascendental.12 A498/B526.13 A500/B528.14 A498/B526.15 A498/B526.16 A498/B526.17 A498/B526.18 A500/B528.19 Cfr.H.

  1. Heimsoeth, op.cit., p.298.20 Cfr.H.
  2. Heimsoeth, op.
  3. Cit., p.299.21 A309/B366.22 A499/B527.23 A 498/B527.24 Cfr.A.
  4. Renaut, “Transzendentale Dialektik, Einleitung und Buch I”, pp.356 y 359.
  5. El autor habla de una sustancialización y cosificación de una exigencia puramente lógica de la razón y considera que el pasaje de la máxima lógica al principio trascendente consiste en un pasaje de una máxima subjetiva a una expresión sobre la existencia misma o un pasaje de lo posible a lo existente.

El autor señala que el pasaje de la máxima al principio se sostiene en considerar lo incondicionado como causa sui; la “deconstrucción” kantiana de la metafísica se operaría a través de una crítica generalizada al argumento ontológico en el que se sostendría el principio trascendente que pasa del concepto de lo incondicionado a su existencia; cfr.

ibid., pp.362 y 363.25 Cfr.M. Grier, op. cit., p.124. La autora considera que el pasaje de la máxima lógica al principio de la razón resulta “desconcertante”. Sostiene que la máxima y el principio expresan la misma necesidad de la razón de buscar unidad, pero mientras la máxima expresa una necesidad subjetiva, el principio consiste en su aplicación.

Por otra parte, señala la autora que la máxima supondría el principio; cfr. ibid., p.126. Siguiendo el mismo criterio, H. Allison, Kant’s Transcendental Idealism, pp.330-332, y K. Ameriks, “The Critique of Metaphysics: The Structure and Fate of Kant’s Dialectic”, p.287.

Aquí he defendido la tesis opuesta: el principio debe presuponer y malinterpretar la máxima lógica restringida. También M. Rohlf rechaza la posición de los autores mencionados; cfr. “The Ideas of Pure Reason”, p.207.26 A 296.27 A 296.28 A 296.29 A 297.30 Cfr.M. Grier, op. cit., p.120.31 En A 301/B 357, Kant afirma que “el entendimiento no puede suministrar conocimientos sintéticos por conceptos; y éstos son, propiamente, los que llamo principios en sentido absoluto”.

El mentado principio trascendente concordaría también con esta caracterización, pues sería un presunto conocimiento sintético —pues lo condicionado no remite analíticamente a la serie entera de condiciones o incondicionado; cfr.M. Grier, op. cit., p.121— por conceptos —pues se vale sólo de las categorías para pensar cosas en sí sin referencia alguna a elemento aportado por la intuición pura o empírica—.32 Cfr.M.

  • Grier, op.
  • Cit., pp.121 y ss.
  • La autora sostiene que la máxima lógica, aunque subjetiva, no puede sino ser tomada como objetiva, y que en la suposición de dicho principio se fundamentan las ilusiones trascendentales de las metafísicas especiales.33 Valdría aclarar aquí que el principio establecido en la premisa mayor aparenta ser inocuo en la medida en que no se avance hacia la premisa menor y la conclusión.

Es indudable que la ilusión trascendental se configura en la propia consideración de la premisa mayor, pues confunde una regla subjetiva con un principio objetivo y nos impulsa a un presunto conocimiento de lo incondicionado y lo en sí. Sin embargo, las consecuencias de esta ilusión aparecen de inmediato gracias al pasaje hacia la premisa menor y la conclusión.

¿Qué relación existe entre una premisa y una conclusión?

Un argumento tiene premisa(s) y conclusión. Las premisas apoyan la conclusión, la conclusión se sigue, se infiere, recibe justificación, etc. de la(s) premisa(s).

¿Cómo identificar un argumento ejemplo?

Última actualización Guardar como PDF

Page ID 101139 La mejor manera de identificar si un argumento está presente es preguntar si hay una afirmación que alguien está tratando de establecer como verdadera basándola en alguna otra afirmación. Si es así, entonces hay un argumento presente. Si no, entonces no lo hay Otra cosa que puede ayudar a identificar argumentos es conocer ciertas palabras clave o frases que son indicadores de premisa o indicadores de conclusión.

  1. Por ejemplo, recuerden el argumento del aborto de Sally: El aborto es moralmente incorrecto porque es incorrecto quitarle la vida a un ser humano inocente, y un feto es un ser humano inocente.
  2. La palabra “porque” aquí es un indicador de premisa.
  3. Es decir, “porque” indica que lo que sigue es una razón para pensar que el aborto es moralmente incorrecto.

Aquí hay otro ejemplo: Sé que el alumno plagió ya que encontré exactamente las mismas frases en un sitio web y el sitio web fue publicado más de un año antes de que el estudiante escribiera el trabajo. En este ejemplo, la palabra “ya que” es un indicador de premisa porque lo que le sigue es una afirmación que claramente pretende ser una razón para pensar que el estudiante plagió (es decir, una premisa).

  1. Observe que en estos dos casos, los indicadores de premisa “porque” y “desde” son intercambiables: podría haber usado “porque” en lugar de “desde” o “desde” en lugar de “porque” y el significado de las oraciones habría sido el mismo.
  2. Además de los indicadores de premisa, también hay indicadores de conclusión.

Los indicadores de conclusión señalan que lo que sigue es la conclusión de un argumento. Por ejemplo, Bob-the-pirómano lleva un año muerto, así que Bob-the-incendiario no prendió fuego en el East Lansing Starbucks la semana pasada. En este ejemplo, la palabra “así” es un indicador de conclusión porque lo que sigue es una afirmación que alguien está tratando de establecer como verdadera (es decir, una conclusión).

Aquí hay otro ejemplo de un indicador de conclusión: Una encuesta administrada por Gallup (una empresa de votación respetada) mostró que el candidato x estaba sustancialmente por detrás del candidato y con sólo una semana para la votación, por lo tanto candidato y probablemente no ganará la elección.

En este ejemplo, la palabra “por lo tanto” es un indicador de conclusión porque lo que sigue es una afirmación que alguien está tratando de establecer como verdadera (es decir, una conclusión). Como antes, en ambos casos los indicadores de conclusión “así” y “por lo tanto” son intercambiables: podría haber utilizado “so” en lugar de “por lo tanto” o “por lo tanto” en lugar de “so” y el sentido de las oraciones habría sido el mismo.

You might be interested:  Para Que Sirve El Ciprofloxacino
Indicadores de Premisas Indicadores de Conclusión
desde por lo tanto
porque por lo
para de ahí
como por lo tanto
dado que implica que
viendo que en consecuencia
por la razón de que se deduce que
se demuestra por el hecho de que podemos concluir que

Si bien estas palabras y frases pueden ser utilizadas para identificar las premisas y conclusiones de los argumentos, no son métodos a prueba de fallas para hacerlo. El hecho de que una oración los contenga no significa que estés tratando con un argumento.

Esto se puede mostrar fácilmente con ejemplos como estos: He estado corriendo competitivamente desde 1999. Estoy muy feliz de haber terminado finalmente esa clase. Aunque “since” puede funcionar como un indicador de premisa y aunque “so” puede funcionar como un indicador de conclusión, ninguno lo está haciendo aquí.

Esto demuestra que no se puede simplemente usar sin pensar ocurrencias de estas palabras en oraciones para mostrar que se está haciendo un argumento. Más bien, tenemos que confiar en nuestra comprensión de la frase inglesa para determinar si se está haciendo un argumento o no.

  • Así, la mejor manera de determinar si un argumento está presente es haciendo la pregunta: ¿Hay alguna afirmación que alguien esté tratando de establecer como verdadera o explicar por qué es cierto basándola en alguna otra afirmación? Si es así, entonces hay un argumento presente.
  • Si no, entonces no lo hay.Observe que si aplicamos este método a los ejemplos anteriores, veremos que no hay argumento presente porque no hay afirmación que alguien esté tratando de establecer como verdadera basándolo en alguna otra afirmación.

Por ejemplo, la frase “He estado corriendo competitivamente desde 1999” sólo contiene una declaración, no dos. Pero los argumentos siempre requieren al menos dos declaraciones separadas, una premisa y una conclusión, por lo que no puede ser un argumento.

  • Otra forma de explicar por qué estas ocurrencias de “so” y “since” no indican que existe un argumento es señalando que tanto los indicadores de premisa como los indicadores de conclusión son, gramaticalmente, conjunciones.
  • Una conjunción gramatical es una palabra que conecta dos declaraciones separadas.

Entonces, si una palabra o término realmente se está utilizando como indicador de premisa o conclusión, debe conectar dos declaraciones separadas. Así, si “desde” realmente funcionaran como un indicador de premisa en el ejemplo anterior entonces lo que siguió sería una declaración.

Pero “1999” no es una declaración en absoluto. De igual manera, en el segundo ejemplo “so” no se está utilizando como indicador de conclusión porque no se trata de unir dos declaraciones separadas. Más bien, se está utilizando para modificar la extensión de “feliz”. En contraste, si yo dijera “Tom estaba durmiendo, entonces no pudo haber contestado el teléfono”, entonces “so” se está utilizando como indicador de conclusión.

En este caso, claramente hay dos declaraciones separadas (“Tom estaba durmiendo” y “Tom no pudo haber contestado el teléfono”) y una está siendo utilizada como base para pensar que la otra es verdad. Si hay alguna duda sobre si una palabra es realmente un indicador de premisa/conclusión o no, puedes usar la prueba de sustitución.

  • Simplemente sustituya otra palabra o frase de la lista de indicadores de premisa o indicadores de conclusión y vea si la oración resultante todavía tiene sentido.
  • Si lo hace, entonces probablemente estés lidiando con una discusión.
  • Si no es así, entonces probablemente no lo estás.Por ejemplo, podemos sustituir “eso sigue” por “so” en el ejemplo Bob-the-Arsonist: Bob-the-pirómano lleva un año muerto, se deduce que Bob-the-incendiario no prendió el fuego en el East Lansing Starbucks la semana pasada.

Sin embargo, no podemos sustituir “porque” por “so” en el ejemplo So-feliz-yo-acabado-esa-clase: Yo estoy porque feliz de haber terminado finalmente esa clase. Obviamente, en este último caso la sustitución de un indicador de conclusión por otro hace que la oración carezca de sentido, lo que significa que el “so” que ocurrió originalmente no funcionaba como indicador de conclusión.

¿Cómo saber si es una premisa?

COMO IDENTIFICAR PREMISAS? Así como hay indicadores de conclusión hay indicadores de premisa, es decir, expresiones que indican que la frase que sigue es un apoyo de la conclusión. Los principales indicadores de premisa son: ya que, pues, puesto, puesto que, porque, dado que, si sabemos que, entre otros.

¿Que antecede a la premisa?

Tanto las premisas como la conclusión pueden aparecer en cualquier parte del texto. add El propósito de convencer por parte del emisor implica reunir estrategias para cambiar la opinión o postura del receptor acerca de determinado tema. En sí utiliza argumentos que están constituidos por un conjunto de proposiciones como las premisas con las que se apoya para que se acepte la conclusión (idea de la que se quiere lograr aceptación).

Premisa 1
Premisa 2
Premisas.
Conclusión

Premisa 1) Todos los filósofos son personas reflexivasPremisa 2) Nietzsche fue un filósofo

Conclusión Nietzsche fue una persona reflexiva

En cuanto a la estructura de un argumento es importante señalar que tanto las premisas como la conclusión pueden aparecer en cualquier parte de un texto, así que para reconocerlas podemos apoyarnos en los “indicadores”, que son las palabras que anteceden a dichas proposiciones.

Indicadores de conclusiones Indicadores de premisas
Por lo tanto Puesto que
Por ende Porque
Se desprende que Pues
Como resultado Ya que
Llegamos a la conclusión En tanto que
Luego Dado que
Se sigue que Por la razón de
Podemos inferir Que
Podemos concluir Otros términos sinónimos
Así
Otros términos sinónimos

En los siguientes ejemplos se puede ver que los indicadores de premisas van en color verde, las premisas van en color azul, el indicador de conclusión se presenta en color amarillo y la conclusión está en color rojo,

Argumento 1
Puesto que hemos observado que cuando se junta un grupo de personas para tomar decisiones racionales éstas son incapaces de ponerse de acuerdo por su incapacidad para dialogar, por su ignorancia o porque les ganan las emociones, por lo tanto tienen que aceptar que la monarquía es el mejor gobierno posible,

table>

Argumento 2 Dado que no saben obedecerse a sí mismos es que tengo yo derecho de darles órdenes y ustedes el deber de obedecerme,

¿Qué es lo contrario de la premisa?

En lógica, entimema (

¿Cómo se dice idea en otras palabras?

Noción: 2 noción, comprensión, entendimiento, conocimiento, apreciación. Pensamiento: 3 pensamiento, mente, conciencia.

¿Cuáles son los elementos de un silogismo?

Prax. filos. no.24 Cali Jan./June 2007 – SILOGISMO TEÓRICO, RAZONAMIENTO PRÁCTICO Y RACIOCINIO RETÓRICO-DIALÉCTICO Julián Fernando Trujillo Amaya, Ximena Vallejo Álvarez Universidad del Valle Pontificia Universidad Javeriana * Recibido Enero de 2007; aprobado Abril de 2007.

  • Llamo entimema al silogismo retórico y paradigma a la inducción retórica” 1,
  • Así ‘una premisa’ es una opinión universal, Pero la otra se refiere a lo particular, Cae bajo el dominio de la percepción sensible.
  • Cuando de las dos resulta una sola, entonces el alma, En un caso, debe por necesidad afirmar la conclusión, Y por otro, cuando la acción se requiere, debe obrar inmediatamente” 2,

“Así pues, está claro que la acción es la conclusión” 3, RESUMEN El silogismo práctico o razonamiento de la acción (EN VI, 12, 1144ª 31, ” “) es presentado por muchos estudiosos de la obra aristotélica como un esquema de explicación, que intenta dar cuenta del movimiento que realiza el alma humana desde el apetito o deseo puro hasta la acción concreta. El punto de vista que aquí se argumenta puede ser presentado en dos tesis articuladas: 1) el razonamiento práctico no es un silogismo, comprende muchos más aspectos que son irreductibles a la estructura formal de un silogismo perfecto; 2) el silogismo práctico se basa sobre todo en razonamientos retórico-dialécticos, bien sea un entimema, un paradigma, o un epiquerema; es un proceso discursivo de deliberación con silogismos imperfectos o cadenas de silogismos probables que orientan la deliberación a manera de sorites e inducciones retóricas.

No se trata de una demostración sobre cosas que son necesariamente y no pueden ser de otra forma, sino que se trata de lo posible y contingente, aquello que puede o no puede ser, puesto que sólo se delibera sobre lo posible y esto se hace con opiniones probables. Corresponde entonces a la retórica y la dialéctica razonar con este tipo de premisas.

La regla de conducta en un silogismo práctico utiliza como premisa una opinión generalmente aceptada (a manera de hipótesis o conjetura), cuya aplicación al caso particular es contingente y su resultado, la acción, también lo es, ya que puede ser o no realizada. “) is presented by many scholars of Aristotelic works as a form of explanation whose intention is to account for the movement realized by the human soul from pure appetite or desire until the moment of firm action. The point of view discussed here can be presented in two related theses; 1) practical reasoning is not a syllogism – it consists of many more aspects which cannot be reduced to the formal structure of a perfect syllogism; 2) practical syllogism is based above all on rhetorical-dialectic reasoning, be it an enthymeme, a paradigm, or an epiquerema; it is a discursive process of deliberation with imperfect syllogisms or chains of probable syllogisms which guide deliberation by means of sorites and rhetorical inductions.

It is not a demonstration of things which are necessarily, and unable to be, otherwise, but of what is possible and contingent, that which can or cannot be, since there is only deliberation on what is possible, and this is done with probable opinions. It therefore corresponds to the rhetoric and dialectic to reason with this type of premise.

The rule of conduct of practical syllogism takes as its premise a generally accepted opinion (such as a hypothesis or conjecture), whose application to the particular case is contingent and its result, the action, also is, since it can be either realized or not realized. )es presentado por muchos estudiosos de la obra aristotélica como un esquema de explicación que intenta dar cuenta del movimiento que realiza el alma humana desde el apetito o deseo puro ( ) hasta la acción ( ). Trataremos de sostener que: 1) el razonamiento práctico no es un silogismo, comprende muchos más aspectos que son irreductibles a la estructura formal de un silogismo; su dominio se restringe al campo del pensamiento ( ) y el razonamiento discursivo; sólo funciona en la deliberación ( )y en la elección ( ). En el razonamiento práctico el tipo de deseo que impulsa a la acción, el carácter o modo de ser adquirido ( ) y la disposición ( ) que permite elegir y realizar la acción, permanecen implícitos ( ) como consideraciones subjetivas ( ). El deseo se tiene o no se tiene, y las acciones se realizan o no, pero su causa es tanto el intelecto como el carácter y el querer. Adicionalmente argumentaremos que, 2) el silogismo práctico es sobre todo un razonamiento retórico-dialéctico, bien sea un entimema, un paradigma, un sorites, un epiquerema o un polisilogismo, ya que no se trata de una demostración ( ) sobre cosas que son necesariamente y no pueden ser de otra forma, sino de lo posible y contingente, puesto que sólo se delibera sobre lo posible y esto se hace con opiniones probables ( ). Corresponde entonces a la retórica ( ) y la dialéctica ( ) razonar con este tipo de premisas y no son, por tanto, asunto de la analítica. Nuestro plan de acción es ofrecer algunas consideraciones generales sobre la teoría del silogismo teórico en Aristóteles; luego discutir algunos modelos o esquemas de interpretación del silogismo práctico y, finalmente, enfatizar el carácter probable del razonamiento práctico y su relación con lo plausible o verosímil.

El silogismo teórico y el razonamiento práctico se diferencian en forma y contenido.1. Silogismo teórico y teoría del silogismo Según Anscombe 4, el razonamiento práctico y el silogismo práctico significan lo mismo. Aristóteles es claramente conciente de que existen diferentes tipos de razonamiento, pero hace énfasis en la semejanza que existe entre ellos y parece considerar que lo fundamental son los rasgos comunes que encontramos entre el silogismo demostrativo y el razonamiento práctico.

Sin embargo, la semejanza supone una analogía, no una identidad. Si son semejantes, entonces no son idénticos, luego tienen alguna diferencia: ¿En que se distingue un razonamiento práctico de un silogismo teórico? ¿Qué es un razonamiento? ¿Cuántos tipos de razonamiento hay? Aristóteles definió el silogismo, que es su modelo de razonamiento perfecto, como: “un discurso en el que, sentadas ciertas cosas, se sigue necesariamente algo distinto de lo ya establecido por el darse esas cosas” 5,

  1. Ferrater Mora señala que es evidente que se trata de una definición muy general y que bien puede abarcar tanto el razonamiento silogístico como muchos otros tipos de razonamiento, e incluso a la inferencia deductiva en general 6,
  2. En un pasaje Aristóteles llama la atención sobre esta ambigüedad y la necesidad de precisar: “hay que hablar del razonamiento antes que de la demostración por ser el razonamiento más universal que la demostración: en efecto, la demostración es un cierto razonamiento pero los razonamientos no son todos demostraciones” 7,

Aristóteles opone en muchas ocasiones el silogismo demostrativo o deducción y la inducción o comprobación como dos procesos del pensamiento completamente diferentes. La deducción va de lo universal a lo particular y la inducción de lo particular a lo universal:

En el caso de los razonamientos, tanto los que proceden mediante silogismo como los que proceden mediante inducción; pues ambos realizan la enseñanza a través de conocimientos previos, los unos, tomando algo como entendido por mutuo acuerdo, los otros demostrando lo universal a través del hecho de ser evidente lo singular. De la misma manera convencen también los razonamientos retóricos, pues, o bien convencen a través de ejemplos, lo cual es una forma de inducción, o bien a través de silogismos probables, lo cual es una forma de silogismo 8,

Sin embargo, la inducción suele ser presentada bajo la forma del silogismo demostrativo 9, Incluso la refutación es considerada a veces como un razonamiento que obedece a la forma silogística: “la refutación es un silogismo que descubre la contradicción en la conclusión del silogismo del oponente” 10,

Un razonamiento es un discurso en el que sentadas ciertas cosas, necesariamente se da a la vez, a través de lo establecido, algo distinto de lo establecido. Hay demostración cuando el razonamiento parte de cosas verdaderas y primordiales, o de cosas cuyo conocimiento se origina a través de cosas primordiales y verdaderas, en cambio, es dialéctico el razonamiento construido a partir de cosas plausibles. Ahora bien, son verdaderas y primordiales las cosas que tienen credibilidad, no por otras, sino por si mismas () en cambio son cosas plausibles las que parecen bien a todos, o a la mayoría, o a los sabios, y entre estos últimos, a todos, o la mayoría, o los más conocidos y reputados. Y un razonamiento erístico es el que parte de cosas que parecen plausibles pero no lo son, y también el que, pareciendo un razonamiento y no siéndolo, parte de cosas plausibles o de cosas que parecen tales; en efecto, no todo lo que parece plausible lo es realmente () así, pues, al primero de los razonamientos erísticos llamémosle también razonamiento sin más, al otro, en cambio, razonamiento erístico, pero no razonamiento, puesto que parece funcionar como razonamiento, pero no lo hace en realidad. Además de todos los razonamientos mencionados, están también los razonamientos desviados 11,

Una clasificación semejante es presentada al inicio de las Refutaciones Sofísticas, “hay cuatro géneros de razonamientos en la discusión: didácticos, dialécticos, críticos y erísticos” 12, El silogismo es un modelo de inferencia válida. Su doctrina es que si se aceptan ciertas premisas, se deduce de ellas por necesidad determinada conclusión.

Todo hombre es mortal Sócrates es hombre Sócrates es mortal

Lukasiewicz nos recuerda que desde tiempos de Sexto Empírico se presentaba este ejemplo como silogismo peripatético 13 ; sin embargo, Aristóteles no utiliza términos ni proposiciones singulares como premisas de silogismos en su filosofía analítica. Otro ejemplo más aristotélico sería:

Todos los hombres son mortales Todos los griegos son hombres Por consiguiente, todos los griegos son mortales

Pero esta forma inferencial no es aristotélica, ya que él usaba implicaciones en las que el antecedente es una conjunción de dos premisas y el consecuente la conclusión. Un ejemplo adecuado sería:

Si todos los hombres son mortales y todos los griegos son hombres, entonces todos los griegos son mortales.

Lukasiewicz 14 señala con rigor que aún así no resulta ser auténticamente aristotélico. Un silogismo genuino no contempla ningún contenido, es una pura forma lógica con letras a manera de variables. Además Aristóteles coloca siempre el predicado en el primer lugar y el sujeto en el segundo.

No dice “Todo A es B”, sino “A es predicado de todo B” o “A pertenece a todo B”, p. ej.: Si A es predicado de todo B y B es predicado de todo, entonces A es predicado de todo 15, Aristóteles define el silogismo en los siguientes términos “un argumento en el cual habiendo sido concedidas ciertas cosas, algunas otras distintas de aquellas se siguen necesariamente de su verdad, sin que haya necesidad de ningún otro término exterior” 16,

Un silogismo se compone de tres proposiciones: dos premisas ( ) que comprenden una mayor ( ) y una menor ( ), y luego una conclusión ( ). En estas proposiciones encontramos tres términos ( ): un término mayor ( ) un término menor ( ) y un término medio ( ) 17, En un silogismo hay que considerar la figura ( ) y el modo ( ). La figura es la manera como están dispuestos los términos (sujeto, predicado y medio) en las premisas. Existen varias maneras de disponer tales términos y, por lo tanto, varias figuras ( ). Cada una de ellas se distingue por la posición del término medio. Aristóteles admitió tres figuras: La primera es aquella en la que el término medio es sujeto en la premisa mayor y predicado en la premisa menor. La segunda figura es aquella en la que el término medio es predicado tanto en la mayor como en la menor. ) es la forma ( ) en que están dispuestas las premisas según la cantidad y la cualidad. La cualidad de una proposición es afirmativa o negativa; afirmativa si afirma de manera completa o parcial y negativa si niega completa o parcialmente la inclusión de la clase designada por su término sujeto.

La cantidad de una proposición es universal o particular, universal si se refiere a todos los miembros y particular si se refiere a algunos miembros de la clase designada por su término sujeto 19, Toda premisa es o universal, o particular o indefinida. Una premisa de la que no puede decirse si es o universal o particular, se le considera indefinida.

En los Primeros Analíticos no se desarrolla este asunto; consideraciones sobre los términos y proposiciones singulares se abordan en De interpretatione. Allí se define como genérico a un término que es predicado de muchos sujetos. Si se hace referencia a la totalidad de la extensión se dice que es universal y si se predica de un único sujeto es singular.

  1. No se contempla aquí los términos vacíos o los particulares que son no-universales, aunque tampoco son singulares 20,
  2. Aristóteles es considerado el padre de la lógica formal por el uso de variables, leyes, figuras y modos de razonamiento que funcionan dentro de un sistema cerrado.
  3. En sus exposiciones no usa términos concretos, plantea operaciones lógicas, como la conversión y la reducción, aplicadas a esquemas puramente formales basados en letras.

Nunca contempló términos ni proposiciones singulares dentro de su sistema lógico y resulta clave para su doctrina del silogismo que el mismo término pueda ser usado como sujeto y predicado sin ninguna restricción, pues sería dificultoso operar con proposiciones como “Algún Sócrates es mortal”, “Todos los mortales son Sócrates”, “Todo Callias es hombre” o “Algunos hombres son Callias”.

  • En las tres figuras del silogismo que Aristóteles estudió existe siempre un término que aparece una vez como sujeto y otra como predicado.
  • En la primera figura es el término medio, en la segunda el mayor y en la tercera el menor 21,
  • Frente a la duda sobre la cantidad de una proposición, de si se trata de “ningún placer es bueno” o “algún placer no es bueno”, podemos tomarla como “el placer no es bueno”, pero finalmente “placer” y “bueno” son términos genéricos y universales.

Según Lukasiewicz: “Aristóteles trata en la práctica las premisas indefinidas como particulares sin establecer explícitamente su equivalencia” 22, El silogismo aristotélico es una inferencia condicional, cuyo antecedente es una conjunción de dos premisas 23,

Su forma general es: “Si α y β, entonces Y”. Las formas proposicionales, de cuya unión resultan el silogismo, tienen siempre una de las cuatro formas categóricas: “α conviene a todo β”, “α no conviene a ningún β”, “α conviene (al menos) a un β”, “α no conviene (al menos) a un β”. Desde Boecio, y durante la edad media, se utilizaron las letras A, E, I, O, para simbolizar las cuatro formas categóricas de las proposiciones silogísticas: universal afirmativa (Todo S es P), universal negativa (Ningún S es P), particular afirmativa (Algún S es P) y particular negativa (Algún S no es P).

Estas letras se derivan de las palabras latinas ‘AfIrmo’ y ‘nEgO’, que significan las proposiciones afirmativas y negativas respectivamente 24, Hay cuatro formas de oposición de las proposiciones categóricas. Dos proposiciones que tienen términos idénticos son opuestas entre sí si difieren en cantidad, en cualidad, o tanto en cantidad como en cualidad.

  1. A y E son contrarias porque son proposiciones universales que difieren en cualidad, I y O son subcontrarias porque son proposiciones particulares que difieren en cualidad.
  2. A y E son, respectivamente, las contradictorias de O e I, porque difieren tanto en cantidad como en cualidad.
  3. I y O son, respectivamente, subalternas de A y E porque difieren en cantidad.

Tomemos de nuevo la ilustración clásica:

Si todos los hombres son mortales Y todos los griegos son hombres, Entonces todos los griegos son mortales

Este ejemplo corresponde a la primera figura. Su forma subyacente sería: Si todo M es P y todo S es M, Entonces todo S es P La correspondiente forma silogística que ofrece Aristóteles es: Si A conviene (es predicado, es verdadero, puede ser dicho, atribuido o pertenece) a todo B Y B conviene a todo |, Entonces A conviene (tiene que ser predicado, ) a todo |.25 Las variables A, B, | corresponden respectivamente a las letras P, M, S. )El tiene que ( ) es el indicador de la necesidad lógica y es utilizado sistemáticamente por Aristóteles cada vez que analiza un razonamiento construido con variables y quiere expresar una ley silogística. Se trata de una representación visual y diagramática del raciocinio.

  • Un modelo geométrico del pensamiento: A se encuentra en el extremo mayor y | en el extremo menor de la figura base del razonamiento.
  • Así, en nuestro ejemplo, ‘hombres’ es el término medio.
  • El término menor es el primero de los términos de la conclusión y el término mayor es el segundo de los términos de la conclusión.

Asimismo, el término menor o sujeto aparece en la premisa menor y el término mayor o predicado aparece en la premisa mayor; ‘griegos’ y ‘mortales’ son, respectivamente, los términos menor y mayor en este silogismo. Se trata de la primera figura porque el término medio es sujeto en la premisa mayor y predicado en la premisa menor.

  • Y tanto las premisas mayor y menor como la conclusión son proposiciones universales afirmativas, por lo que el silogismo corresponde al modo que la tradición escolática llamó bArbArA.
  • Ahora es posible entender a qué nos referimos cuando hablamos de la forma de un silogismo, siendo precisamente la forma, desde el punto de vista analítico, su aspecto fundamental.

La forma deriva de la figura y el modo de un silogismo. Por tanto, la validez o invalidez de un razonamiento silogístico depende tanto de su modo como de su figura, tiene que ver únicamente con su forma y es independiente de su contenido específico. Así, el silogismo AAA de la primera figura es válido sin importar cuál sea el tema de que trate, es decir, sin importar los términos que sustituyan las letras S, P, y M de este silogismo.

  1. Aquí hay que reiterar que un silogismo válido es un silogismo formalmente válido, la validez está determinada por su mera forma y por ello es independiente de la verdad o falsedad de sus premisas.
  2. Aunque el razonamiento práctico usa términos singulares en la premisa menor y en la conclusión, aceptar que una proposición singular puede ser tomada como particular, implica que razonamientos silogísticos de la primera figura que tengan el modo AII y EIO son relevantes para el estudio del razonamiento práctico, aunque no podríamos dejar de lado EIO y AOO en la segunda figura, y EAO y EIO en la tercera figura, que también podrían ser útiles.

Luego veremos, no obstante, algunos problemas de una conclusión negativa en el razonamiento práctico, ya que hay quienes niegan que una omisión sea equivalente a una acción. Se argumenta que en el razonamiento práctico la conclusión es una acción no una omisión.

  • Los A1 de Aristóteles consideran la forma que debe tener cualquier tipo razonamiento que pretenda demostrar algo u ofrecer alguna prueba.
  • Muestra como procede el pensamiento cuando piensa, cual es su estructura formal.
  • Cuando afirmamos o negamos algo de otra cosa, es decir, cuando juzgamos o formulamos proposiciones no razonamos todavía.

Ni tampoco razonamos al formular una serie de juicios y al clasificar proposiciones desvinculadas entre si, por el contrario cuando pasamos de unos juicios o proposiciones a otras proposiciones y juicios mediante determinados nexos causales y unos funcionan como antecedentes y los otros como consecuentes, entonces estamos razonando.

El silogismo es precisamente un razonamiento en el que la conclusión a la que se llega es una consecuencia que se sigue necesariamente de las premisas de partida como su antecedente. Si las premisas de un silogismo son verdaderas, la conclusión no puede ser falsa; pero de premisas falsas se sigue tanto lo verdadero como lo falso.

El silogismo es en esto un modelo ideal de sistema deductivo. La deducción es un razonamiento necesario. Ch.S. Peirce sostiene que “todo razonamiento necesario es sin excepción diagramático”, se trata de una configuración, imagen o icono de una secuencia, nexo o encadenamiento determinado de proposiciones, en donde unas hacen de premisas y otra de conclusión, y, si aceptamos las premisas, debemos aceptar necesariamente la conclusión: “Un silogismo es un argumento simple, completo y válido” 26,

  1. En su artículo “La silogística aristotélica” 27, Peirce afirma que “un silogismo es una argumentación válida, demostrativa, completa y simplemente eliminativo”.
  2. Se trata de una argumentación verdadera para todas sus posibilidades, por tanto necesaria y válida.
  3. El carácter apodíctico del silogismo hace lógicamente imposible que las premisas sean verdaderas mientras que la conclusión sea falsa.

Según este lógico norteamericano: “Un argumento completo es uno que pretende ser no sólo necesario, sino lógicamente necesario” 28, A la luz de esta interpretación, un silogismo es un razonamiento eliminativo en tanto que junta o enlaza dos premisas y suprime el término medio en la conclusión.

El razonamiento: Todos los hombres son mortales Todos los patriarcas son hombres Todos los patriarcas son mortales Realmente opera mediante dos pasos: Todos los hombres son mortales Todos los patriarcas son hombres Todos los hombres son mortales y todos los patriarcas son hombres Luego, Todos los patriarcas son mortales 29,

Los términos subrayados (término medio) son suprimidos o eliminados en la conclusión. Desde esta perspectiva aún el silogismo perfecto es entimemático, ya que deja implícitos copulaciones y principios no explícitos. Peirce considera que un sorites, un epiquerema, y cualquier argumentación compleja, son entimemas, en tanto dejan implícito el principio rector o ley que los rige.

El entimema o argumentación retórica es para Peirce un razonamiento probable, plausible y razonable. Desde su perspectiva pragmática considera la premisa mayor, la menor y la conclusión como regla, caso y resultado respectivamente 30, Un razonamiento es una regularidad que permite aplicar una regla a un caso y derivar un resultado: “no podemos saber nada a menos que sea una uniformidad () un evento que no tenga ningún orden y que no presente ninguna regularidad no podría de ninguna manera llegar a nuestro conocimiento () la uniformidad es una consecuencia.

Todo lo que sabemos es que de una cosa se sigue otra” 31, Desde el punto de vista de Peirce se trata de un encadenamiento indefinido de consecuencias, una de las más simples es: si de A se sigue B y de B se sigue C, por tanto, de A se sigue C. Un argumento asume un principio rector y transmite la verdad de premisas a conclusión. ), el silogismo teórico prescinde del contenido y coloca de presente la estructura de la deducción; así pues, sin ocuparse del contenido material de las premisas, el silogismo teórico pone en evidencia la estructura subyacente a todo raciocinio.2. Esquemas, modelos e interpretaciones del silogismo práctico Desde la perspectiva tradicional del silogismo práctico la acción voluntaria puede considerarse como la conclusión de un silogismo cuya premisa mayor es una proposición universal, una regla de conducta; la premisa menor reconoce que el agente se haya actualmente en una determinada situación o en presencia de objetos que entran en el campo de la regla de conducta expresada en la mayor, y la conclusión es una acción o una máxima para la acción. ) a manera de hipótesis ( ), cuya aplicación al caso particular es contingente y su resultado (la acción) también, ya que puede ser o no ser. La acción como resultado del razonamiento desborda el marco formal del silogismo, aunque intentaremos mostrar que el silogismo práctico logra coligar formalmente deseo y razón en su conclusión.

  • Ambos aspectos funcionan como supuestos en el movimiento que conduce al alma hacia la acción, pero el razonamiento práctico opera de forma diferente al silogismo teórico.
  • El razonamiento práctico permite concluir acorde a la recta razón y actuar en consecuencia.
  • No se trata de contemplar las formas sino de atender a sus contenidos.

Nuestra interpretación es que el silogismo práctico sirve de apoyo en la explicación de la estructura formal de la acción ética que estudia Aristóteles en EN, pero no es condición necesaria para actuar. Sirve como justificación para la acción y permite explicar el razonamiento ético que se encuentra entre el deseo y la acción misma como extremos, pero no permite derivar necesariamente una acción.

Las acciones no son necesarias sino posibles. El silogismo práctico presenta un diagrama de inferencia en donde se encadenan una serie de juicios a partir de los cuales el alma racional delibera y elige con miras a un fin determinado. La elección es la decisión resultante de una deliberación; una vez el razonamiento establece lo que es verdadero o conveniente predicar necesaria y verdaderamente, se supone que el hombre de carácter prudente actúa conforme a este juicio, es decir, actúa en consecuencia.

El antecedente de la acción es la deliberación sobre los medios para alcanzar un fin. El silogismo práctico funciona como un razonamiento retórico-dialéctico que permite justificar una determinada acción en el marco de conclusiones contradictorias, contrarias o incompatibles que se someten a deliberación y son objeto de elección. ) puede contemplar, simultáneamente, en la parte práctica del pensamiento ( ), dos silogismos que resultan en dos conclusiones opuestas, y es el deseo y nuestro modo de ser el que nos lleva decidir entre las dos alternativas. Optamos entonces por el silogismo perjudicial en lugar del ventajoso, puesto que “es posible obtener un bien con un falso silogismo y llegar a lo que es preciso hacer pero no a través del verdadero término sino empleando un término medio falso de modo que no será buena deliberación esta mediante la cual se obtiene lo que debe obtenerse, pero no por el medio debido” 32, ). El bien como término mayor, y la percepción y el deseo como término menor, se funden en la actividad que expresa la conclusión. La explicación de este proceso que Aristóteles analiza, conduce a una sorprendente y contradictoria conclusión: el proceso mismo en el que reconocemos un triunfo del deseo sobre el intelecto no carece de un elemento intelectual.

También podría considerarse la causa de acuerdo con la naturaleza. Así, una premisa es una opinión universal, pero la otra se refiere a lo particular que cae bajo el dominio de la percepción sensible. Cuando de las dos resulta una sola, entonces el alma, en un caso, debe por necesidad afirmar la conclusión y por otro, cuando la acción se requiere, debe obrar inmediatamente; por ejemplo, si todo lo dulce debe gustarse, y esto que es una cosa concreta es dulce, necesariamente el que pueda y no sea obstaculizado lo buscará enseguida. Por consiguiente, cuando, por una parte, existe la opinión de que, en general debe evitar buscar lo azucarado y, por otra parte, -puesto que lo dulce es agradable y esto es dulce (y tal es la causa) que nos mueve a actuar, se presenta el deseo de probarlo, entonces la opinión, nos dice que lo evitemos, pero el deseo nos lleva a ello; porque el deseo tiene la capacidad de mover todas y cada una de las partes del alma; de suerte que somos incontinentes, en cierto sentido, por la razón y la opinión, la cual no se opone a la recta razón por sí misma, a no ser por accidente – pues es el deseo y no la opinión lo que es contrario a la recta razón- Por este motivo, los animales no son incontinentes, porque no tienen ideas universales, sino representación y memoria de lo particular 33,

El razonamiento práctico no es un silogismo teórico sino un razonamiento dialéctico o retórico expresado en lenguaje cotidiano. Con este tipo de razonamientos deliberamos en el monólogo íntimo, y cuando tratamos de persuadirnos o persuadir a otros de conclusiones probables y discutibles que no podemos demostrar o comprobar.

  • Bertók-Öffenberger 34 resumen en cuatro puntos las diferencias entre silogismo teórico y silogismo práctico: 1.
  • El silogismo teórico emplea variables; el silogismo práctico describe conceptos morales con ayuda del lenguaje ordinario; 2.
  • La premisa menor del silogismo práctico tiene un carácter prescriptivo; mientras que el silogismo teórico usa sólo premisas descriptivas; 3.

En el silogismo práctico, de acuerdo con la sustitución que se haga en cada caso, en lugar del término menor, pueden resultar conclusiones opuestas, lo cual está excluido en el caso del silogismo teórico; 4. Tampoco en el caso del silogismo práctico puede derivarse una conclusión falsa a partir de premisas verdaderas.

Además puesto que hay dos clases de premisas nada impide que uno, teniendo las dos, obre contra su conocimiento, aunque use la universal pero no la particular, porque la acción se refiere sólo a lo particular. También hay una diferencia en el caso de lo universal, porque uno se refiere al sujeto y otro al objeto; por ejemplo, ‘a todo hombre le convienen los alimentos secos’, ‘yo soy un hombre’, o bien ‘tal alimento es seco’; pero que este alimento tiene tal cualidad, o no se sabe o no se ejercita ese conocimiento. Así, habrá una gran diferencia entre estas maneras de conocer, de tal forma que conocer de una manera no parecerá absurdo, pero conocer de otra parecerá extraño 35,

El silogismo práctico aquí utilizado puede ser expresado esquemáticamente de la siguiente forma: 1. Los alimentos secos son buenos para el hombre 2. Este alimento es seco 3. Yo soy un hombre Luego, Este alimento es bueno para mí. Vigo 36 analiza este caso complejo de silogismo ofrecido por el estagirita y muestra que implica la instanciación de una regla general con referencia, tanto a la situación particular que sirve de contexto a la acción, como al carácter del agente individual que la realiza 37,

La premisa 3 expresa la concretización de una regla en un caso individual. El problema surge cuando nos planteamos la posibilidad de que el agente sea incapaz de subsumirse a sí mismo bajo el rango de aplicación de una regla. Tal es el caso del incontinente, quien no posee la premisa menor que actualiza la regla 38,

De aquí que la conclusión del silogismo práctico sea una acción y no una proposición. No importa razonar correctamente sino actuar en consecuencia. Incluso la verbalización de la conclusión es irrelevante, puesto que se trata de una acción y no un mero discurso o pensamiento.

Aristóteles compara el incontinente con el ebrio y el dormido que no pueden actualizar los contenidos de su pensamiento en términos prácticos 39, Es factible conocer una proposición general, pero no su aplicabilidad a un determinado caso individual. Y esta ignorancia puede originarse debido al desconocimiento de la premisa menor del silogismo práctico, o bien en la mera falta de conocimientos acerca de un objeto particular determinado 40,

La argumentación de Aristóteles amplía el marco de discusión heredado y permite pasar de la cuestión particular ¿Cómo es posible obrar contra la propia convicción? Al problema general: ¿Qué influencia tiene el entendimiento (el conocimiento) sobre el deseo (la voluntad) y cómo estos son causa de la acción? Para tal efecto, Aristóteles discrimina y analiza el concepto “saber” en “saber que” y “saber como”: “empleamos el termino “saber” en dos sentidos (en efecto, tanto del que tiene conocimiento pero no lo usa, como del que lo usa, se dice que saben), habrá una diferencia entre hacer lo que no se debe poseyendo el conocimiento sin ejercitarlo, y teniéndolo y ejercitándolo; esto último parece extraño, pero no cuando no se ejercita este conocimiento” 41,

Los hombres pueden tener maneras de conocer distintas de las mencionadas. En efecto, observamos una diferencia en el modo de ser del que tiene y no usa este conocimiento, de suerte que es posible tenerlo en cierto modo y no tenerlo, como es el caso del hombre que duerme, esta loco o embriagado. Tal es, precisamente, la condición de aquellos que están dominados por las pasiones, pues los accesos de ira, los apetitos sexuales y otras pasiones semejantes perturban, evidentemente, al cuerpo, y en algunos casos, producen la locura. Es evidente, por tanto, que debemos decir que los incontinentes tiene estos modos de ser 42,

Esta conclusión parece acercar a Aristóteles al punto de vista intelectualista que tanto critica en Sócrates y Platón, aunque las consideraciones adicionales muestran que se trata de una auténtica reformulación del asunto. Un sujeto-agente que es incontinente dispone de una regla general de acción como premisa mayor, pero no posee el carácter ni la voluntad para actualizar de modo adecuado en la premisa menor lo que está en potencia en la mayor.

El incontinente deriva aquella conclusión que se encuentra en oposición a la conclusión (acción) que deriva como resultado el continente 43, Siguiendo el modelo tradicional del silogismo podemos considerar que en el silogismo práctico la acción voluntaria constituye la conclusión de un silogismo cuya premisa mayor es una proposición universal (máxima práctica o regla de conducta), y la premisa menor contiene el reconocimiento de un agente que se haya actualmente en una determinada situación concreta o en presencia de objetos, deseos o fines que entran en el campo de la regla de conducta.

Es una representación y un modo de comprender el aspecto intelectual que permite al hombre prudente pasar del deseo a la acción, aunque no abarca de forma completa la teoría aristotélica de la acción, que contempla otros aspectos biológicos y físicos.

Para Jesús Mosterin 44 el silogismo práctico posee la siguiente estructura formal: Primera premisa (P1): Deseo o intención (algo que el animal racional quiere o necesita) Segunda premisa (P2): creencia u opinión (tal tipo de acción concreta posible aquí y ahora conduce a la satisfacción o realización de lo que se quiere o necesita).

Conclusión (C): Acción concreta correspondiente. Mosterin 45 argumenta que el principio u origen de la acción es siempre el objeto deseado y que es este su verdadero motor o causa. Cuando Aristóteles describe la conclusión de un silogismo práctico añade: “Esto es una acción”.

  1. Este aspecto mecánico y formal del razonamiento intenta explicar cómo la razón y el deseo mueven o ponen en marcha al animal humano.
  2. El esquema básico del silogismo demostrativo es asumido como modelo explicativo de la acción y casi estamos tentados a pensar que el esquema silogístico es la causa formal, el deseo y la intención son la causa material, el modo de ser o carácter del sujeto agente que realiza la acción es la causa eficiente, y la causa final es lo deseado como fin de la acción.

El silogismo práctico es una teoría de la acción en la que se intenta dar cuenta de la acción mediante las correspondientes intenciones y creencias que la motivan. Según esta interpretación la estructura fundamental del silogismo práctico sería: Premisa mayor: Regla general de acción o comportamiento. ) y carácter ( ) de los individuos agentes para que este conocimiento se realice o no. Todo razonamiento se sitúa en el plano discursivo del pensamiento, pero el raciocinio de la acción pertenece a lo actual; el silogismo práctico contempla lo posible, lo que está en potencia, pero su resultado es la acción concreta.

  • Las premisas de un silogismo práctico son, al igual que en el silogismo teórico, enunciados.
  • Sin embargo, no se trata de proposiciones para ser evaluadas en términos de verdad o falsedad, sino actos de habla que expresan deseo o rechazo, opiniones verosímiles y discutibles; se trata de premisas que contemplan singularidades y están referidas a la acción como su fin.

Mediante el silogismo práctico evaluamos y elegimos voluntariamente, deliberamos sobre los medios para alcanzar un determinado fin y tratamos de persuadir o disuadir a otros y a sí mismos acerca de lo provechoso y conveniente. Pero una vez tomada la decisión, el resultado y la consecuencia del razonamiento es la acción: “el principio de la acción es, pues, la elección –como fuente de movimiento y no como finalidad- y el de la elección es el deseo y la razón por causa de algo” 46,

Así pues, lo que diferencia radicalmente el silogismo práctico del silogismo teórico es su conclusión, que no es un nuevo conocimiento teórico o proposición demostrativa, sino una acción concreta 47, Esto coincide con los análisis realizados en EN: “Ahora bien, el principio de la acción y aquello de donde parte el movimiento, no el fin que persigue es la elección, y el de la elección el deseo, y la elección orientada a un fin.

Por eso, ni sin entendimiento y reflexión, ni sin disposición moral hay elección. La reflexión de por sí no pone nada en movimiento, sino la reflexión orientada a un fin y práctica” 48, No obstante, A Guthrie 49 no le parece clara la insistencia de Aristóteles en que la conclusión del silogismo sea una acción y nos invita a reflexionar sobre casos como: “Tengo que hacer algo bueno; una casa es algo bueno; (conclusión) ¿el construye inmediatamente una casa?”.

Que la conclusión del silogismo práctico es una acción y no un nuevo conocimiento o una proposición referida a la acción, coloca de presente que, si se habla específicamente de silogismo práctico, es porque hay características que lo diferencian formalmente, y no sólo materialmente, del silogismo teórico.

Broadie 50 se lamenta de que Aristóteles no halla escrito una especie de “Analíticos primeros y segundos” sobre el razonamiento práctico. Y, ciertamente, existe un evidente contraste entre el rigor, la amplitud y profundidad con las que sistemáticamente estudia Aristóteles el razonamiento teórico y científico, y el carácter fragmentario, disperso y superficial con el que aborda el razonamiento práctico.

  1. Broadie 51 se pregunta porque habló tanto y tan bien de un tipo de razonamiento, y tan poco y confusamente sobre el otro.
  2. Su respuesta es que la materia del razonamiento práctico es más compleja y esquiva a la formalización, y su campo de aplicación es del orden de lo contingente y la libertad humana, donde resulta imposible el esquematismo formal y el rigor analítico utilizado en el razonamiento teórico 52,

Pero nosotros creemos que si el estagirita no profundizó sus planteamientos sobre el razonamiento práctico es sencillamente porque el razonamiento práctico se comprende mejor desde la retórica y la dialéctica, estrechamente ligadas a las cosas de la vida humana estudiadas en la ética y la política, y sobre este tema Aristóteles elaboró un trabajo detallado y consistente en sus obras Tópicos, Retórica y Refutaciones sofísticas.

  1. Allan 53, aunque reconoce el carácter disperso, multifuncional y asistemático del llamado silogismo práctico en Aristóteles, intenta mostrar cual es el origen de su interés en este asunto, y discute los antecedentes y su lugar en el contexto de la obra aristotélica.
  2. Algunos investigadores de la filosofía antigua, por el contrario, niegan la posibilidad de usar el silogismo como modelo explicativo de la acción humana, e incluso rechazan el nombre “silogismo práctico” y niegan que este nombre se remonte a Aristóteles 54,

Aunque él hace referencia explícita al silogismo práctico en varios lugares distintos 55, nunca aclara el concepto y los ejemplos que utiliza son confusos y probables en grados muy diferentes. Broadie, quien intenta examinar algunos obstáculos en la simbolización del razonamiento práctico a partir de los escritos de Aristóteles, señala que “es un hecho evidente que difícilmente dos de estos ejemplos tiene la misma estructura y en determinados casos las diferencias son más visibles que las semejanzas” 56,

En AA trata de identificar la potencia psíquica que causa el movimiento local; en el MA pretende articular su concepción del movimiento elaborado en la Física con la idea de movimiento en los animales racionales e irracionales; en EN usa el silogismo para señalar la conjunción entre deseo y razón, y potencia y acto, señalando que la conclusión del silogismo práctico ilustra como se da esta doble articulación de manera formal 57,

Allan habla de “la teoría del silogismo práctico” y considera clave estudiar la analogía entre razonamiento práctico y teórico para interpretar adecuadamente la doctrina filosófica de Aristóteles sobre la acción moral. Dicha teoría investiga el silogismo práctico y permite identificar el lugar que ocupa la razón práctica en el contexto general de su sistema filosófico:

Aristotle make use an analogy between the demostrative syllogism and the performance of actions from established dispositions of carácter. This is the so-called theory of the practical syllogism 58,

Independientemente de las críticas y límites que se pueden hacer a la analogía, muchos intérpretes coinciden en que el silogismo práctico es clave para comprender la descripción y análisis de la acción moral que Aristóteles lleva a cabo en EN. La ética no es otro saber “teórico”, cuyo objeto sería el conocimiento de la esfera de la acción, sino que tiene como objetivo la acción real, el ser buenos 59,

Lo que en el pensamiento son la afirmación y la negación, son, en el deseo, la persecución y la huida; así, puesto que la virtud ética es un modo de ser relativo a la elección, y la elección es un deseo deliberado, el razonamiento, por esta causa, debe ser verdadero, y el deseo recto, si la elección ha de ser buena, y lo que ‘la razón’ diga, ‘el deseo’ debe perseguir. Esta clase de entendimiento y de verdad son prácticos. La bondad y la maldad del entendimiento teorético y no práctico ni creador son, respectivamente, la verdad y la falsedad (pues esta es la función de todo lo intelectual), pero el objeto propio de la parte intelectual y práctica, a la vez, es la verdad que está de acuerdo con el recto deseo 60,

Según Oriol 61 la estructura del silogismo práctico sería la siguiente: Premisa mayor: Toda acción de tipo A es un bien (un deber) Premisa menor: Esta acción B es una acción de tipo A Conclusión: Acción B En este esquema, Oriol coloca entre corchetes algunos complementos que considera no esenciales y por tanto prescindibles para dar cuenta de la estructura del silogismo práctico., supponere, suppositio), o bien debemos forzar la estructura subyacente del razonamiento práctico. Se trata de una exageración analítica que hasta el mismo Aristóteles difícilmente aceptaría. El razonamiento práctico se entiende de manera más adecuada desde el enfoque retórico-dialéctico.

  1. Sólo la retórica y la dialéctica operan con oposiciones y razonamientos probables, imperfectos y con implícitos.
  2. Y únicamente en este campo resulta clave el reconocimiento del interlocutor, y obtienen valor los deseos, pasiones y modo de ser de los agentes.
  3. Oriol usa la tipografía cursiva para establecer la diferencia esencial entre premisas y conclusión: las primeras son proposiciones (con cursivas), mientras que la última no, esta es una acción, un hecho (sin cursivas).

Igualmente justifica su forma de referirse a las premisas del silogismo práctico. Aristóteles nunca se refiere a las premisas del silogismo práctico con los términos “mayor” o “menor”. Cuando habla del silogismo práctico, Aristóteles se refiere siempre a la premisa universal y la particular: “Además puesto que hay dos clases de premisas nada impide que uno, teniendo las dos, obre contra su conocimiento, aunque use la universal pero no la particular, porque la acción se refiere sólo a lo particular” 62,

Pero tampoco al estudiar el silogismo teórico Aristóteles denomina con estos adjetivos a las premisas, sino sólo a los términos (o extremos) mayor (el predicado de la conclusión) y menor (el sujeto de la conclusión) 63, El desplazamiento de la denominación desde los términos de la conclusión a las premisas que los contienen es posterior a Aristóteles.

Referirse con los adjetivos “mayor” y “menor” a la proposición que ejerce de conclusión de un silogismo teórico hace difícil su aplicación al silogismo práctico, pues, efectivamente, en el silogismo práctico no hay una proposición que funcione como conclusión, sino que ésta es una acción.

Pero es posible también alcanzar un bien mediante un razonamiento falso, y alcanzar lo que se debe hacer no a través del verdadero término, sino por un término medio falso; de modo que no será buena deliberación esta en virtud de la cual se alcanza lo que se debe, pero no por el camino debido. Además, es posible que uno alcance el objeto después de una larga deliberación, y otro rápidamente; por consiguiente, tampoco aquella será una buena deliberación, sino que la rectitud consiste en una conformidad con lo útil, tanto con respecto al objeto, como al modo y al tiempo 64,

Ahora bien, en el silogismo teórico resulta irrelevante la variable tiempo, su forma no cambia, es intemporal; de la misma manera, en el silogismo teórico no importa el objeto al que se hace referencia, ni la valoración ética que se tiene de él; finalmente, en un silogismo práctico no podemos hablar de termino mayor y menor, pero tampoco se debería hablar de termino medio.

  1. Al hablar de términos y premisas mayores y menores lo hacemos por analogía con la estructura del silogismo teórico.
  2. Oriol denomina premisa mayor a la universal y menor a la singular (o “particular”), del silogismo práctico.
  3. La premisa mayor es una proposición de sujeto universal o abstracto que es valorado positiva o negativamente.

Señala que un determinado tipo de objetos debe ser alcanzado o que un determinado tipo de actos debe ser realizado (o es digno de ser alcanzado o realizado), o por el contrario, que no debe (o no es digno de) ser alcanzado o realizado. De esta valoración deriva su forma deontológica, bien imperativa, bien prohibitiva.

  • El silogismo teórico usa juicios de hecho y proposiciones, el silogismo práctico se basa en juicios de valor y acciones.
  • La premisa mayor de un silogismo práctico debe ser una regla universal, esto es un requisito ineludible para poder considerarla capaz de funcionar como premisa mayor: “Así ‘una premisa’ es una opinión universal, pero la otra se refiere a lo particular, que cae bajo el dominio de la percepción sensible.” 65,

En efecto, el carácter universal de la mayor es tanto en el sentido amplio de universalidad, esto es, en el sentido de que el sujeto está tomado universal o colectivamente, como en un sentido estricto, esto es, en el sentido de que el predicado se dice de la totalidad del sujeto.

Es en este sentido estricto en el que Aristóteles distingue entre premisas universales, particulares y singulares 66, Referido a una proposición 67, lo universal es definido como el atributo que puede ser predicado de todos y cada uno de los objetos a los que hace referencia un término 68, No obstante, siguiendo a Anscombe 69, podemos discutir la posibilidad de que la premisa universal, la mayor en términos de Oriol, permita derivar cualquier conclusión.

En el caso de premisas negativas en las que se expresaría no una proposición de carácter imperativo sino una de carácter prohibitivo, aunque permiten derivar ciertas conclusiones, estas no son acciones sino omisiones. Un silogismo EIO de la segunda y tercera figuras conducen a un no-hacer, la conclusión es una omisión.

  • Es decir, algo particular que no se debe hacer, y, como bien aclara Anscombe, “lo que Aristóteles quería decir mediante el razonamiento práctico se refería, indudablemente, a los razonamientos que llevaba a la acción no a las omisiones” 70,
  • Oriol sostiene sencillamente que hay que fijarse en los juicios prácticos positivos como paradigma, pues los negativos pueden en gran medida reconducirse a ellos 71,

En efecto, Aristóteles no tendría objeción a que una proposición como “no es necesario que tal cosa sea” o “no es posible que tal cosa sea”, sean convertidas respectivamente a “es posible que tal cosa no sea” o “es necesario que no sea” 72, Igualmente una proposición como “Ningún S es P” puede ser obvertida como “Todo s es no-p”.

La obversión de “Ningún hombre bueno debe actuar sin deliberar” puede ser “Todo hombre bueno es de los que no deben actuar sin deliberar”; en el mismo sentido la proposición “Ningún hombre puede pisar el prado” es equivalente a “Todos los hombres no pueden pisar el prado”. Así, no-hacer es un cierto tipo de acción.

Ahora miremos como sería si pasamos la premisa mayor a la forma imperativa: Todo hombre debe consumir alimentos secos Este alimento es seco Yo soy un ser humano Debo consumir este alimento Se supone que la conclusión se sigue de las premisas. En el modo imperativo aceptar la premisa mayor y afirmar la facticidad de la menor obligan a aceptar la conclusión.

Sin embargo, tanto en el ejemplo original de Aristóteles como en la versión imperativa, la conclusión, aunque obligatoria en el último y consecuencia necesaria en ambos, no constituye una acción. De ambos razonamientos no se sigue necesariamente determinada acción. El contraejemplo que convoca Anscombe 73 es convincente: Todos los vestidos de tal-y-tal cualidad me quedan bien En esta tienda están estos vestidos exhibidos y nada me impide comprarlos Entonces (compro este vestido o no compro este vestido) Es evidente que la conclusión es una cuestión dialéctica y contingente, puedo comprar o no comprar el vestido, la elección y su consecuente acción quedan por fuera de la estructura formal del silogismo, y nadie puede tildarme de incoherente con respecto a mi decisión “si no entro en la tienda y lo compro, aun cuando no existan impedimentos como falta de dinero, etc.” 74,

Un aspecto clave de la premisa mayor de un silogismo práctico no es que sea universal o que no pueda ser negativa, sino que se trata de una opinión. Que es una opinión significa que su objeto es algo contingente, esto es, que, siendo verdadera, es posible que se comporte también de otra manera: “hay algunas cosas que existen y son verdaderas, pero que cabe que se comporten también de otra manera.

  1. Está claro, pues, que sobre esas no hay ciencia” 75,
  2. El tema de la contingencia y la discusión práctica sobre la valoración de los actos que subsume la premisa mayor no es abordado por Oriol en el artículo citado, pero podemos continuar y complementar un poco su trabajo diciendo que el razonamiento práctico es un razonamiento probable cuyos asuntos son del orden de la discusión dialéctica, es decir, relativas al campo de la opinión y los juicios de valor sobre lo que es deseable y lo que es rechazable.

Aristóteles ofrece una forma de evaluar y valorar las acciones: su concepción ético-política. Y este aspecto es pertinente para el modelo tradicional del silogismo práctico, ya que en este la premisa mayor enuncia un conocimiento de este tipo. ¿De donde surge esta valoración? El que una acción o una clase de acciones sean consideradas como buenas, depende de su grado de adecuación a la naturaleza humana, de su ordenación objetiva hacia el fin último del hombre, la felicidad, según la jerarquía de fines y medios.

En cuanto a las potencialidades y disposiciones que intervienen en esta valoración, es el intelecto práctico el que, mediante la imaginación, introduce la idea del objeto de acción. No es por tanto ni la parte desiderativa 76 ni el intelecto teórico 77, sino el carácter y la fantasía los que poseen la primacía en el campo de la acción humana.

Así pues, el intelecto práctico es el que capta la mayor. Esto concuerda con lo ya afirmado, la mayor es una opinión. Versa sobre lo contingente, y esto es precisamente el objeto del intelecto práctico. La virtud propia por medio de la cual se capta correctamente la premisa mayor es, por consiguiente, la prudencia.

Por otra parte, el conocimiento de los primeros principios (en este caso de la adecuación a la naturaleza humana de ciertos comportamientos) es necesariamente intuitivo 78, Pues bien, a la hora de establecer algún criterio para orientarnos en la intuición “práctica” de las primeras premisas de los silogismos prácticos, el estagirita nos remite a la excelencia humana.

Aristóteles considera que el correcto conocimiento moral se adquiere no por la mera investigación teórica, sino por hábitos, por carácter. Así, el virtuoso, es decir, el que posee el hábito de la virtud, y, en concreto, el hombre prudente, es el único que es capaz de ver la verdad moral 79, y sus juicios morales son siempre verdaderos.

El vicioso, en cambio, sólo posee juicios morales falsos, porque sus hábitos corrompidos le impiden ver la verdad ética con corrección. La acción puede ser consecuencia de un silogismo en el que la conclusión se muestre como verdadera y necesaria debido a sus premisas, pero también cuando las premisas no fueran necesarias y verdaderas, sino probables y contingentes, la acción no se sigue “necesariamente” como un efecto inmediato del silogismo.

La conclusión de razonamiento demostrativo no es necesariamente una acción. Por ello, el razonamiento práctico incluye además la elección y el intelecto activo que decide con prudencia lo conveniente según cada caso particular. Aristóteles enfrenta con este esquema el problema socrático de la virtud como conocimiento:

El principio motor, en fin, no es tampoco la facultad intelectiva, el denominado intelecto. En efecto, el intelecto teórico no tiene por objeto de contemplación nada que haya de ser llevado a la práctica ni hace formulación alguna acerca de lo que se ha de buscar o rehuir, mientras que, por el contrario, el movimiento se da siempre que se busca algo o se huya de algo. Pero es que ni siquiera cuando contempla algún objeto de este tipo ordena la búsqueda o la huida: por ejemplo, muchas veces piensa en algo terrible o placentero y, sin embargo, no ordena movimiento alguno de temor –es el corazón el que se agita o bien alguna otra parte del cuerpo si se trata de algo placentero-. Más aún, incluso cuando el intelecto manda y el pensamiento ordena que se huya de algo o se busque, no por eso se produce el movimiento correspondiente, sino que a veces se actúa siguiendo la pauta del apetito, como ocurre, por ejemplo, con los que carecen de autocontrol” 80,

Este rasgo característico de la analogía aristotélica que aquí nos ocupa esta claramente expresado por el mismo Aristóteles en AA 81, allí podemos encontrar una caracterización de la premisa mayor en el marco de su presentación general del silogismo práctico:

En cuanto a la facultad intelectual, no produce movimiento alguno, sino que se queda detenida (en el momento anterior al mismo). Una cosa es, en efecto, un juicio o enunciado de carácter universal y otra cosa es uno acerca de algo en particular –el primero enuncia que un individuo de tal tipo ha de realizar tal clase de conducta, mientras que el segundo enuncia que tal individuo de tal clase ha de realizar esta conducta concreta de ahora y que yo soy un individuo de tal clase-. Esta última opinión sí produce un movimiento pero no la de carácter universal; o quizás las dos, pero permaneciendo aquélla en reposo y ésta no 82,

Aristóteles sabía los límites de su analogía y las diferencias entre el razonamiento práctico y el silogismo demostrativo: “También podría considerarse la causa de acuerdo con la naturaleza. Así ‘una premisa’ es una opinión universal, pero la otra se refiere a lo particular, que cae bajo el dominio de la percepción sensible.

  1. Cuando de las dos resulta una sola, entonces el alma, en un caso, debe por necesidad afirmar la conclusión, y por otro, cuando la acción se requiere, debe obrar inmediatamente” 83,
  2. Con todo, se suele asumir que el silogismo práctico es de la primera figura.
  3. Esta es la más perfecta, según Aristóteles 84, ya que el término medio ocupa allí su lugar natural, sujeto en la mayor y predicado en la menor, contenido en la primera, continente en la segunda.

Partiendo de esta base y acorde a las reglas de conversión y derivación del silogismo, todas las demás figuras pueden ser reducidas a la primera figura, “es posible también reducir todos los silogismos a los silogismos universales de la primera figura” 85, “de modo que, puesto que todos los silogismos de la figura intermedia se reducen a los silogismos universales de la primera y los particulares de la primera a los de la intermedia, es evidente que también los particulares se reducirán a los silogismos universales de la primera figura” 86,

Así pues, según Oriol 87, todo silogismo práctico es de la primera figura y de uno de los modos que en época medieval se denominaran bArbArA y cElArEnt, excepto por la singularidad de la premisa menor. Pero supongamos que existe la opinión, generalmente aceptada por los sabios en el tema, que Tomar vitamina C es bueno para la salud, pero es el caso que yo percibo o tengo experiencia de que Este jugo de naranja que hay aquí contiene vitamina C, entonces la conclusión o resultado sería que Tomo este jugo de naranja que hay aquí.

Es obvio que este razonamiento no corresponde a ninguno de los esquemas del silogismo que estudió Aristóteles, pues el nunca trabajó el silogismo con términos singulares. Los asume a veces como particulares y, en tal sentido, podemos considerar legítimo inducir desde las experiencias singulares proposiciones particulares.

  1. En cuyo caso el silogismo anterior sería de la forma que los lógicos escolásticos llamaban dArII, con una premisa universal, otra particular y la conclusión particular.
  2. Es decir, en ningún caso nos encontraremos en un silogismo teórico con una acción concreta, singular (“esta acción”) como sujeto de esta premisa mayor, ni tampoco con una clase de acciones tomadas de forma particular (“algunas acciones de tal tipo”).

Y no olvidemos que el hecho de que la predicación sea universal significa que el sujeto es tomado en toda la extensión de la clase, y no de un elemento de la misma ni de algunos de ellos. AAA y EAE no explican la estructura del silogismo práctico. Incluso el modo AII o EIO tampoco se ajustan a la forma singular de la premisa menor y la conclusión en el silogismo práctico.

  • Oriol 88 considera que la premisa menor deberá contar con un complemento “personal” que concreta el agente de la acción desde la universal, o que deberemos entonces postular otra premisa menor que concrete en un individuo determinado el tipo de agente a la que aludía la premisa mayor 89,
  • De todos modos, el caso más general de complemento personal de la premisa mayor es que el tipo de acciones indicado deba ser realizado por todo hombre.

En ese caso, la premisa menor (o el complemento) “personal” será del tipo “yo soy un hombre” 90, Nos parece que esto complica o desconfigura el esquema del silogismo práctico y no podemos prescindir en nuestro análisis de esta premisa, aunque sea obvia.

Se piensa que por su obviedad es sorprendente que Aristóteles la considere y que sólo un hombre puede realizar esa inferencia. Pero quizá a lo que Aristóteles se refiere no es al hombre en general o universal, la idea de hombre, sino a un hombre singular, a cierto hombre, el prudente. Tal vez por ello unas líneas después de establecer dos ejemplos cuya premisa menor es “soy un hombre” 91, Aristóteles matiza un poco lo dicho 92,

La instanciación, por así decirlo, queda implícita, presupuesta, como una suerte de consideración subjetiva ( ), es decir, entimemática. Esta es relativa al agente que ejecuta la acción, pues está claro que sólo el hombre prudente y bueno realiza acciones prudentes y buenas. Aristóteles profundiza 93 en cómo debe ser ese conocimiento intuitivo más particular y señala cómo se conecta con el conocimiento universal: la teoría del silogismo práctico parece cumplir esta función dentro del marco de una teoría de la acción mucho más amplia como la que desarrolla en MA, AA y EN.

El sujeto de la premisa menor, esto es, el término menor del silogismo práctico, es, como hemos dicho, una acción singular, concreta: “La otra se refiere a lo particular, que cae bajo el dominio de la percepción sensible” 94, Aunque Aristóteles habla explícitamente de que la premisa menor del silogismo práctico es particular, debemos precisar una vez más esta afirmación, a fin de evitar confusiones.

Ya hemos visto que existe una diferencia entre proposiciones (y, por tanto entre premisas) universales, particulares y singulares. El problema es que la terminología no es aplicada en la obra ético-política y antropo-biológica con tanta precisión como en la obra analítica.

  1. Hay varias confusiones que generalmente se presentan entre universal y particular, al igual que entre particular y singular.
  2. En efecto, en algunos pasajes se contraponen universal 95 y particular y en otros universal y singular 96,
  3. Las proposiciones particulares, estrictamente hablando, son también generales en sentido lato (esto es, su sujeto está tomado genéricamente) y el predicado sólo se afirma de una parte de la extensión del término sujeto.

Y las proposiciones singulares son aquellas en las que el sujeto está tomado individualmente, es un individuo. Así pues, si la teoría del silogismo práctico es correcta, es necesario que la premisa menor sea singular, y no particular, pues si fuera particular la conclusión no podría ser singular, y las acciones concretas siempre lo son.

La conclusión sigue a la premisa más débil y la singular es más débil que la particular, puesto que la particular es más débil que la universal. No hay ningún ejemplo aristotélico que incluya una premisa estrictamente particular en un silogismo práctico. Por ello Oriol 97 siempre supone, aun en contra de la literalidad de los textos, que la premisa menor del silogismo práctico es una premisa singular, no universal ni particular.

Así parece sugerirlo el contexto del libro VII de EN, y exigirlo la teoría aristotélica de la acción planteada en AA y MA. La razón de esta confusión se puede explicar de la siguiente forma: lo singular parece “más particular” (en sentido amplio) que lo particular en sentido estricto, pues la extensión del sujeto es aún menor.

Esto es lo que hace que esta confusión, por último, no esté superada. Aún hoy, muchos se refieren a lo singular hablando de lo “particular”. Aristóteles puede ser el causante de esto, ya que él mismo procede a veces de esta forma imprecisa cuando llama “proposiciones indefinidas” a aquellas premisas que carecen de cuantificadores y en muchas oportunidades asimila singulares a particulares: “pues el razonamiento será el mismo tomándola como indefinida y tomándola como particular” 98,

Si este es el caso y además excluimos los silogismos de conclusión negativa, el único modo válido de razonamiento práctico sería del modo AII en la primera figura. La mayor es una proposición universal que contiene una norma de conducta, la menor y la conclusión son singulares, pero son tomadas como particulares.

  1. Un razonamiento práctico se da cuando establecidas de antemano una opinión universal generalmente aceptada (verosímil o plausible) y un deseo factible en una situación singular determinada, una acción singular se sigue probable o razonablemente en virtud de su antecedente.
  2. De lo anterior se desprende que el razonamiento práctico es dialéctico y retórico, pues consiste en una serie de paradigmas (inducciones retóricas no exhaustivas) y entimemas (silogismos con premisas implícitas y probables) sobre los que se delibera para tomar una decisión y su fundamento inicial no es la deducción rigurosa de una conclusión a partir de premisas sino la inducción retórica de premisas particulares a partir de experiencias singulares: “Nosotros debemos no sólo decirlo en general sino también aplicarlo a los casos particulares.

En efecto, cuando se trata de acciones, los principios universales tienen una aplicación mas amplia, pero los particulares son mas verdaderos, porque las acciones se refieren a lo particular y es con esto con lo que hay que estar de acuerdo” 99, Si la experiencia me hace saber que “Pítaco es sabio” y que “Pítaco es bueno”, de ahí solo puedo concluir por el ejemplo que “algún sabio es bueno” 100, ), generalmente utilizado con auditorios no especializados en forma de fábula o parábola. Veamos completa la ilustración de inducción retórica o argumento por el ejemplo ofrecido por el mismo Aristóteles: Pisístrato pidió escolta y fue tirano Teógenes pidió escolta y fue tirano Otros pidieron escolta y fueron tiranos Entonces, Todo aquel que pide escolta busca convertirse en tirano Dionisio pide escolta Entonces, Dionisio busca convertirse en tirano 102, ) es un tipo de razonamiento práctico que permite tomar decisiones y orientar la acción, posee una semejanza ( ) con la inducción. Partiendo de premisas probables no necesarias, es que se razona en el campo de la ética y la política. Las ciencias especulativas conocen lo que es, su finalidad es la verdad teórica, la cual está en el entendimiento; no transforman, son saberes de conclusiones y premisas necesarias.

Los saberes prácticos conocen lo que el hombre hace, su fin es la obra, no la contemplación. La verdad del saber como o saber hacer está en el orden de la voluntariedad y la autotransformación. En estricto sentido, si una realidad X no es transformada por la acción del hombre, no puede decirse que X haya sido conocida prácticamente 103,

Saber que es nadar no es lo mismo que saber como nadar. Aprender natación es aprender a nadar, hacerse nadador, saber como se nada. La pensamiento) se divide en uso teórico ( ) y práctico ( ), el primero a título de contemplación ( ), conduce a la ciencia ( ); el último, en calidad de prudencia ( ), conduce al arte-técnica ( ). El saber de las artes o técnicas ( )es de dos clases: saberes prácticos y saberes poéticos, a estos últimos corresponde la transformación de la materia; caen bajo este apelativo las llamadas bellas artes, las artes menores y las técnicas. Este es el sentido de como hábito intelectual. Tener la técnica – arte ( )es saber hacer una silla, una escultura o un bote. Hay algo exterior al sujeto poseedor del hábito; la obra es transformada por el artista sin contar con la voluntad de ésta: el mármol se esculpe sin contar con su voluntad. A diferencia del anterior, el saber práctico que corresponde a la ética y la política es un conocimiento que transforma al hombre en cuanto sujeto voluntario y por ello no descuida ninguna forma de experiencia, sobre todo cuando ésta procede de hombres prudentes o sabios.

El médico transforma el estado del paciente aun sin su voluntad. Al contrario, la ética es una autotransformación. Saber – ético es saber hacerse a uno mismo virtuoso. No se puede ser prudente sin ser bueno, y ser bueno es actuar buenamente. Así, pues, para investigar la virtud, es menester, en el fondo, ser ya virtuoso y ser virtuoso es actuar virtuosamente.

A diferencia de las ciencias especulativas, es decir, las teóricas, del entendimiento y la contemplación, la ética es una ciencia práctica, orientada a la transformación, su fin es la obra y la acción. El político sabe hacer virtuosos a muchos hombres, el ético se sabe hacer a sí mismo virtuoso, “por esto, para ser capaz de ser un competente discípulo de las cosas buenas y justas y, en suma, de la política, es menester que halla sido bien conducido por sus costumbres” 104, “Así, cuando se trata de la política, el joven no es un discípulo apropiado, ya que no tiene experiencia de las acciones de la vida, y los razonamientos parten de ellas y versan sobre ellas” 105,De aquí que la ética difiera de las demás ciencias en que no parte de principios primeros, sino que, al contrario, procura remontarse a ellos:

Debemos también recordar lo que llevamos dicho y no buscar del mismo modo el rigor en todas las cuestiones sino, en cada una según la materia que subyace a ellas y en un grado apropiado a la particular investigación () tampoco se ha de exigir la causa igual en todas la cuestiones; pues en algunos casos es suficiente indicar bien el hecho, como cuando se trata de los principios, ya que el hecho es primero y principio. Y de los principios, unos se contemplan por inducción otros por percepción y otros mediante cierto hábito, y otros de diversa manera 106,

Los raciocinios pueden ser dialécticos o demostrativos. Se trata de una demostración si las premisas de que parte el razonamiento son verdaderas y primarias, y las conclusiones se derivan necesariamente de las premisas. Nos hallamos frente a un razonamiento dialéctico si razonamos a partir de opiniones generalmente admitidas 107 y arribamos a conclusiones discutibles y probables. ), a aquellas opiniones que son admitidas por todo el mundo, por la mayoría de la gente o los filósofos, los más conocedores o competentes en el tema o los más distinguidos con respecto al asunto de que trata la opinión. La ética y la política razonan con razonamientos retórico-dialécticos, o sea raciocinios probables, contingentes, discutibles y sometidos a múltiple interpretación.3.

Pero convengamos, primero, que todo lo que se diga de las acciones debe decirse esquemáticamente y no con precisión, pues ya dijimos al principio que nuestra investigación ha de estar de acuerdo con la materia y en lo relativo a las acciones y a la conveniencia no hay nada establecido () Y si tal es la naturaleza de una exposición general, con mayor razón la concerniente a lo particular será menos precisa; pues ésta no cae bajo el dominio de ningún arte ni precepto, sino que los que actúan deben considerar siempre lo que es oportuno, como ocurre en el arte de la medicina y de la navegación 108,

Anscombe insiste que en el silogismo práctico propiamente dicho la conclusión no es una nueva proposición sino una acción cuyo sentido es mostrado por las premisas. Sin embargo, nos aclara que “existe una diferencia de forma entre el razonamiento que conduce a la acción y el razonamiento para encontrar la verdad de una conclusión” 109,

Se supone que en un razonamiento ordinario la conclusión es del tipo “Debería hacer esto y esto”, y Anscombe llama “razonamiento ordinario” a aquel tipo de razonamiento que “busca la verdad de una proposición que se muestra verdadera por las premisas” 110, La ilustración que ofrece es la siguiente: “Quien tenga dinero debería darle a un mendigo que le pida Este hombre que me pide dinero es un mendigo Tengo dinero Entonces debo darle a este hombre algo de dinero” Es obvio que este ejemplo no sería un silogismo demostrativo perfecto para Aristóteles.

Se trata de un silogismo imperfecto, quizá un polisilogismo o una serie de silogismos conectados:

Toda demostración se hará mediante tres términos y no más, aunque la misma conclusión surja a través de estos u otros términos, v.g. : E a través de A B y de CD, o a través de AB, AC y BC, pues nada impide que halla más términos medios que esos. Pero, en caso de haberlos, no hay uno sino varios silogismos” 111 ; “cuando tres términos se relacionan entre si de tal manera que el último este contenido en el conjunto del término medio y el término medio esté o no esté contenido en el conjunto del término primero, habrá necesariamente un silogismo perfecto entre los términos extremos” 112, y además “si hay silogismo, es necesario que los términos estén dispuestos como dijimos, y que, si están dispuestos así, habrá silogismo” 113 ; “es evidente entonces cuando habrá y cuando no habrá silogismo, cuando será posible y cuando perfecto y que, si hay silogismo, es necesario que los términos se comporten con arreglo a alguno de los modos explicados 114,

Adicionalmente, la expresión “Quien tenga dinero debería darle a un mendigo que le pida” no es una proposición universal, necesaria y verdadera. Se trata de una opinión generalmente aceptada por ciertas personas, tal vez la mayoría, los más bondadosos, y entre estos, aquellos con mayor generosidad.

Pero definitivamente es sólo una opinión y, por tanto, algo verosímil y contingente. Y, si este es el caso, estamos en el razonamiento probable sobre cosas admisibles o plausibles, es decir, en el razonamiento dialéctico, “el razonamiento probable es un razonamiento a partir de verosimilitudes o signos: aunque lo verosímil y el signo no son los mismo, sino que lo verosímil es una proposición plausible: en efecto, lo que se sabe que la mayoría de las veces ocurre así o no ocurre así, o es o no es, eso es lo verosímil” 115,

Anscombe es conciente de esto y por ello acepta que las premisas de este tipo de razonamientos son dudosas y “quizá tales premisas nunca puedan ser ciertas” 116, McKerlie 117 analiza un caso que aparece en MA 118, desde la perspectiva epistémica de la tercera persona: 1.

Él piensa: Todo hombre es mortal.2. Él piensa: Yo soy un hombre.3. Él piensa: Yo soy mortal.4. Él piensa; cada hombre debería caminar.5. Él piensa: Yo soy un hombre.6. Él camina. Pero es un caso expuesto a las mismas críticas del anterior, sin importar que sea en primera o tercera persona. La cuestión es: ¿utilizar el silogismo como esquema explicativo de la acción humana es sólo una extrapolación que realiza Aristóteles del silogismo demostrativo? o ¿Cuáles son los límites de la analogía y la semejanza entre estos dos tipos de razonamientos? Según Anscombe el error de muchos comentaristas es que “todos toman el silogismo práctico como prueba de una conclusión, dada las premisas” 119 y además asumen el modelo del silogismo demostrativo (con conclusión, y sus premisas mayor y menor), y lo aplican tal cual al razonamiento práctico.

El causante de esta confusión es, según Anscombe, el mismo Aristóteles. Tres tesis lo explican: 1) su insistencia en usar el modelo del silogismo para analizar incluso la inducción y la hipótesis; 2) la tesis radical que sostiene que todo razonamiento posee un componente analítico que es condición necesaria para que, de actuar de acuerdo a la razón, pueda ser admitido; y 3) si se aceptan 1) y 2) debemos adherir también a 3) cualquier proceso de raciocinio ha de ser tal que las premisas impliquen lógicamente la conclusión.

Por tanto, todo razonamiento, incluido el “silogismo práctico”, es un acto coherente de deducción que no puede implicar una contradicción. En esto y sólo en esto estriba la semejanza; lo que permite al silogismo práctico ser un razonamiento es la implicación entre premisas y conclusión, pero este rasgo genérico no constituye condición suficiente para definir el silogismo práctico y la estructura formal del silogismo teórico no sirve para explicar la inferencia práctica.

El silogismo práctico se diferencia en forma y contenido del silogismo teórico. No solo por su finalidad (la acción), el razonamiento práctico es diferente al silogismo teórico. Nótese que por su materia (deseos y acciones probables o contingentes) y su forma (demasiadas premisas, serie de silogismos, silogismos incompletos –entimemas-, inducciones retóricas –ejemplos-, analogías, inducciones de lo singular a lo particular, conjeturas sobre los casos singulares, premisas singulares y sujetos agentes instanciados, implícitos o presupuestos) el razonamiento práctico es diferente al silogismo demostrativo y al silogismo en su estructura formal, y puede por ello ser ubicado dentro del campo de la dialéctica, que examina razonamientos imperfectos y con opiniones generalmente aceptadas expresadas en proposiciones universales, y discute su aplicación, en cuanto reglas de conducta, a casos particulares inducidos a partir de experiencias singulares, para derivar finalmente una conclusión que sirva de principio y causa a la acción, aunque no se confunde con ella 120,

La acción puede ser consecuencia de un silogismo demostrativo en el que la conclusión se muestre como verdadera y necesaria debido a sus premisas, pero también cuando las premisas no fueran necesarias y verdaderas, sino probables y contingentes, e incluso falsas, la acción no es “necesariamente” un efecto inmediato del silogismo.

El razonamiento práctico versa sobre la acción e incluye además la elección y el intelecto activo que decide con prudencia lo conveniente según cada caso particular 121, Deliberar y elegir corresponden al orden de la reflexión y el pensamiento, pero se trata de un razonamiento acerca de lo que puede ser de otra manera, lo contingente, lo probable. ) 122 y al razonamiento dialéctico (epiquerema, ) 123 :

Son pocas las proposiciones necesarias a partir de las cuales se componen los silogismos retóricos (en efecto, la mayor parte de los asuntos sobre los que se requieren juicios y especulaciones podrían también ser de otra manera, ya que, por una parte damos consejo y deliberamos sobre lo que implica acción y las acciones son todas de este género, de modo que ninguna de ellas procede, por así decirlo, de algo necesario) y como, por otra parte, es forzoso que lo que acontece frecuentemente y es sólo posible sea concluido mediante silogismo a partir de premisas semejantes, igual que lo necesario se concluye de premisas necesarias, cosa que ya sabemos desde los Analíticos, resulta así manifiesto que, de las proposiciones de que hablan los entimemas, algunas son necesarias, pero la mayor parte sólo frecuentes y, así mismo, que los entimemas se dicen de probabilidades y de signos, de modo que es necesario que estas dos clases de cosas se correspondan con un tipo de entimema 124,

Qué el razonamiento práctico no es un silogismo demostrativo perfecto está claro por la forma que lo constituye y que se trata de un razonamiento retórico-dialéctico nos resulta evidente por su materia 125, en este sentido nuestra interpretación de la acción resulta coherente con otros pasajes de Aristóteles, tanto en sus obras biológicas como en las obras lógicas:

Un problema dialéctico es la consideración de una cuestión relativa, bien al deseo y al rechazo, bien a la verdad y el conocimiento, ya sea por si misma, ya como instrumento para alguna otra cuestión de este tipo, acerca de la cual, o no se opina ni de una manera u otra o la mayoría opina de manera contraria a los sabios, o los sabios de manera contraria a la mayoría o bien cada uno de estos grupos tiene discrepancias en su seno. En efecto, algunos problemas es útil entenderlos para desear o rechazar, v.g. el de si el placer es deseable o no 126,

Al identificar la racionalidad con la demostración, lo necesario, la evidencia y lo indiscutible, dejamos por fuera la ética y la política y, en general, la acción humana, impidiendo el lugar a la deliberación y la elección razonables. Según esta concepción limitada de la racionalidad humana, la capacidad de razonar en lengua natural para justificar y orientar nuestras decisiones y acciones no tendría sentido y carecería de valor.

  1. Este error no lo cometió Aristóteles, quien discriminó por ello entre una razón teórica y una razón práctica, cuyos razonamientos no procedían de forma idéntica y cuyos contenidos diferían en el grado de certidumbre y otros muchos aspectos 127,
  2. Mientras el razonamiento analítico pretende la verdad y lo necesario en el mundo racional y contemplativo de las teorías filosóficas y científicas, el razonamiento retórico-dialéctico apunta a lo verosímil y probable en el mundo razonable y práctico de la acción y la toma de decisiones.

Los razonamientos retórico- dialécticos poseen las siguientes características: 1. Se realizan en la lengua cotidiana utilizada en la praxis vital comunitaria.2. Se fundamentan en presupuestos, implícitos, valores y objetos de acuerdo previo.3. Son temporales y sufren transformaciones a través de la historia.4.

Solo son posibles en el marco de la interacción humana.5. Son controvertibles, ambiguos y están sujetos a la múltiple interpretación.6. Su fin es la acción, su campo lo verosímil y objeto lo deseable.7. Lo que se trasmite de premisas a conclusión es la adhesión o persuasión, y, por ende, la relación entre premisas y conclusión es probable, no necesaria 128,

La Nueva Retórica de Ch. Perelman y L.O. Tyteca es, en este sentido, un neoaristotelismo que intenta escapar del fracaso de lo racional apelando a las técnicas de persuasión discursiva que caracterizan el universo de lo razonable. Así como no podemos hablar de una deducción razonable, tampoco podemos decir que llegamos a un compromiso racional.

Aristóteles distinguió en su Organon dos especies de razonamientos, razonamientos analíticos y razonamientos dialécticos. El estudio que emprendió de aquellos en los primeros y segundos Analíticos, le valió ser considerado en la historia de la filosofía como el padre de la lógica formal. Pero los lógicos modernos perdieron vista, porque no se habían dado cuenta de la importancia, que Aristóteles también había estudiado los razonamientos dialécticos en Los Tópicos, La Retórica y Las Refutaciones a los sofistas 129,

1 Ret. I, 2, 1356b 5 2 EN VII 3 1147ª 25; Cfr. X 1 1172b 5.3 MA 7 701ª 10-25.4 Anscombe, 1991: 111.5 A1 I, 1 24b, 18-20.6 Ferrater Mora, 1985: 3276.7 A1 I, 1 25b 25-30 8 A2, 1, 71ª 10-13 9 A1 II 23, A1 68b 35; A2 72b 29 10 Ref. Sof 165ª 1-5 11 Top.100ª 25-101a 10 12 Ref. 26 Peirce, 1988:37 27 Peirce, 1893:1 28 Peirce, 1893:2 29 Peirce, 1893:4 30 Peirce, 1988:41 31 Peirce, 1903:5 32 EN VI, 9 1142 b 23-27 33 VII, 3, 1147ª 25-30, 1147b 1-5 34 Bertók-Öffenberger, 1999: 155 35 EN VII,3 1147ª 1-10 36 Vigo, 1999: 70 37 Vigo, 1999:70; Cf.

EN 1147ª 4-7 38 EN 1147ª 12 39 EN VII, 11, 1152ª 18-19, 28-29; 1110b 25-30; 1147ª 10-24, 1147ª24-b5 40 EN VII, 3, 1146b -1147ª 41 EN VII, 3 1146b 30-35 42 VII, 3, 1147ª 10-20 43 Kenny, 1966:164-165 44 Mosterín, en Anscombe, 1991: 17 45 Mosterín, Loc.Cit.46 EN VI, 2 1139ª 30.47 Kenny, 1966:182.48 EN VI, 2, 1139b.49 Guthrie, 1999:362.50 Broadie,1974: 70.51 Ibidem.52 Ibidem.53 Allan, 1955:325-326.54 McKerlie, 1991:299; Guthrie, 1999 :361.55 MA 701ª 7-23; EN 1146b 35-47ª7; AA 434ª 15-21.56 Broadie, 1974:71.57 Allan, 1955:325-332; Oriol, 2004:54-55.58 Allan, 1955:325.59 EN II 2 1103b 26-29.60 EN VI 2 1139ª 23-30.61 Oriol, 2004:56.62 VII,3 1147ª 1-5.63 A1 II 8 59b 17; 9 60ª 16; 10 61ª 9-11.64 EN VI, 9 1142b 23-28.65 EN VII 3 1147ª 25-26.66 A1 I 1 24ª 16-20; De Int.7 17ª 37- 17b 1-5.67 De.

Int.7 18ª 11.68 A2 I 4 73b 26.69 Anscombe, 1986:116.70 Anscombe,1986:116.71 Oriol, 2004:58.72 De. Int.13 22ª15-35.73 Anscombe, 1986:12.74 Anscombe, 1986: 113.75 A2 I 33 88b 33.76 Met. XII 7 1072ª 29-30.77 AA III 9 432b 27.78 EN VI 8 1142ª 26-28.79 EN VI 12 1144ª.80 AA III, 9 432b, 25-30.81 Allan, 1955:334.82 AA III, 10 434ª 16-20.83 EN VII 3 1147ª 25.84 A1 I 1 24b 25; I 4 25b 30-35.85 A1 I 7 29b 1.86 A1 I 7 29b 15-20.87 Oriol, 2004:59.88 Oriol, 2004:67.89 Kenny, 1966:182.90 MA 7 701ª 26-28.91 MA 7 701ª 13-15.92 MA 7 701ª 26-28.93 AA III 10.94 EN VII 3 1147ª 26; Met, VII 10 1036ª 2-6.95 EN II 7 1107ª 30; VII 3 1147ª 3.96 EN II 2 1104ª 5; VI 7 1141b 15; 11 1147b 5.97 Oriol, 2004:65.98 A1 I 4 26ª 30; De Int.17b 29-37.99 EN II 7 1107ª 30.100 A1 II 27 70ª 25-30.101 Zagal, 1993:121.102 Ret.

I 2 1357b 30-35.103 Zagal, (1993):338.104 EN I 4 1095b 5.105 EN I 3 1095ª 5.106 EN I 7 1098ª; 25 1098b 5.107 Top.100b.108 EN II,2 1104ª 5.109 Anscombe, 1986:114.110 Anscombe, 1986:111.111 A1 I 24 41b 40.112 A1 I 4 25b 30-35.113 A1 I 4 26ª 15.114 A1 I 24 41b 35.115 A1 I 27 70ª 10.116 Anscombe,1986: 111.117 McKerlie,1991:301-302.118 7, 701ª10.119 Anscombe,1986:111.120 EN III, 10 433ª 10-20.121 AA III, 9 432b, 25-30.122 A1 II 27, A2 I 1, Ret.1357ª 23, Ret.1357b 17.123 Top.

VIII, 11 162ª; A1II, 27 70ª 3-5.124 Ret. I, 1357a, 20-30.125 MA.7 701a 25.126 Top. I 11 104b 1-8.127 Natali, 2000:92-93.128 Natali, 2000:96-97.129 Perelman, 1997:17. Referencias Bibliográficas Allan, D.J. (1955): Louvain, “The Practical Syllogism”, en VV.AA, Autour d’Aristote, Publications Universitaires de Louvain, pp.325-340.

Anscombe, G.E.M. (1986): Madrid, Intención, Paidós pensamiento contemporáneo. Aristóteles; Madrid, (A1) Analíticos primeros, trad. esp. de Candel Sanmartín, M., Tratados de lógica, Madrid, Gredos, 1988. _ Madrid, (A2) Analíticos segundos, trad. esp. de Candel Sanmartín, M., Tratados de lógica, Madrid, Gredos, 1988.

_ Madrid, (De Int.) De interpretatione, trad. esp. de Candel Sanmartín, M., Analíticos segundos, Gredos, 1988. _ Madrid, (AA) Acerca del alma, Gredos, 1978. _ Madrid, (MA) De motu animalium, trad. esp. de Alonso Miguel, A., y Jiménez Sánchez-Escariche, E., Partes de los animales.

Movimiento de los animales. Marcha de los animales, Madrid, Gredos, 2000. _ Madrid, (Ret.) Retórica, Traducción y notas de Quintín Racionero; Ed. Gredos, 1990. _ Madrid, (AA) Acerca del alma, introducción, traducción y notas deTomas Calvo Martinez, Madrid, Gredos, 1978. _ (EN) Etica Nicomaquea– (EE) Ética Eudemia.

Traducción de Julio Palli Bonet, Gredos, 1995. The Complete Works of Aristotle, The revised Oxford translation, Edited by Jonathan Barnes. Vol. I, II; Princeton University Press, New Jersey, 1984. Bertók, R; Offenberger, N.; (1999): “Algunas consideraciones sobre el silogismo práctico”, Anuario Filosófico No.32, pp.149-155, Trad.A.

  1. Vigo. Bochenski, I.M.; (1976): Madrid, Historia de la lógica formal, Trad.
  2. Millan Bravo, Ed. Gredos.
  3. Broadie, A; (1974): “Aristotle on Rational Action”, Phronesis, 19, pp.70-80.
  4. Ferrater M.; J; (1985), Madrid; Diccionario de filosofía, Ed.
  5. Alianza Guthrie, William K.C.; (1981): Madrid, Historia de la filosofía Griega; Ed.

Gredos, T. VI, Trad. Alberto Medina González. Kenny, A.J.P. (1966): “The practical syllogism and incontinence”, Phronesis, 11, 2, pp.163-184. Lukasiewicz, Jan. (1977): Madrid, La silogística de Aristóteles. Desde el punto de vista le la lógica formal moderna.

  1. Editorial Tecnos,.
  2. McKerlie, D.
  3. 1991): “The practical syllogism and akrasia”, Canadian Journal of Philosophy, pp.299-321.
  4. Mitchell, David; (1968): Barcelona, “La tradicional lógica de términos”, en Introducción a la lógica, Ed. Labor.
  5. Mosterín, Jesús; (1991): “Acciones e intenciones” Introducción a Intención de Anscombe, 1991.

Natali, Carlo; (2000): Salamanca, “Aristóteles y el renacimiento de la retórica”, Revista de Retórica y Teoría de la comunicación, Año II, No.2 Nidditch, P.H.; (1983): Madrid, “La silogística de Aristóteles”, en El desarrollo de la lógica matemática; Ed.

  • Cátedra. Oriol Salgado, M; (2004): “La estructura del silogismo práctico en Aristóteles”, Revista de Filosofía Vol.29 Núm.1, 53-75.
  • Peirce, Charles S.
  • 1893): “The Aristotelian Syllogistic”, CP 2.445-460; “On the Natural Classification of Arguments” CP 2.461-516, W 2.23-48; (1878) “Deduction, Induction and Hypothesis” CP 2.619-644; (1903): “Three Types of Reasoning” CP 5.151-179 en (1931-1958): Collected Papers, vols.1-8, C.

Hartshorne, P. Weiss y A.W. Burks (eds.). Cambridge, MA: Harvard University Press. Trad. Sara Barrera, GEP-Navarra; (1988): Madrid, Escritos lógicos. Trad. Pilar Castrillo, Ed. Alianza. Perelman, Ch.; (1997) El Imperio Retórico, Ed. Norma, Bogotá. Vigo, Alejandro G.; (1999): “Incontinencia, carácter y razón según Aristóteles”, Anuario Filosófico, 32, pp.59-105.

¿Cuáles son los tipos de premisas?

Ejemplos de Premisas → Las Premisas Definición de Premisa: Dentro de un, una Premisa es una proposición o frase en la cual se afirma o se niega un hecho. A partir de las Premisas se obtiene una Conclusión a partir de un Razonamiento :

Los hombres son mortales → Premisa Sócrates es un hombre → Premisa Por lo tanto Sócrates es mortal → Conclusión

Dentro de la estructura de un existen varios tipos de Premisas:

Datos: son observaciones sobre la realidad, Los Datos constituyen la Premisa menor :

Sócrates es un hombre → Dato o Premisa menor

Garantías: es una información que nos permite luego justificar el paso de los datos a la conclusión a partir de un razonamiento, Constituye la Premisa mayor:

Todos los hombres son mortales → Garantía o Premisa mayor

Tipos de Premisa: Las premisas (y también las conclusiones) pueden clasificarse en premisas verdaderas y falsas:

Verdaderas : cuando lo que se afirma o se niega se corresponde fielmente con la realidad Falsas : cuando lo que se afirma o se niega no se corresponde con la realidad

Veamos ejemplos de premisas y conclusiones verdaderas y falsas:

los triángulos tienen tres lados → premisa verdadera esta figura “Δ” tiene tres lados → premisa verdadera por lo tanto esta figura es un triángulo → conclusión verdadera

los triángulos tienen tres lados → premisa verdadera esta figura “Δ” tiene cuatro lados → premisa falsa por lo tanto esta figura no es un triángulo → conclusión falsa

los triángulos tienen cuatro lados → premisa falsa esta figura “Δ” tiene cuatro lados → premisa falsa por lo tanto esta figura es un triángulo → conclusión verdadera

¿Cómo se reconoce una Premisa? Una pista para reconocer fácilmente cuando estamos ante un argumento, es observar determinadas palabras clave muy frecuentes tanto para las premisas como para las conclusiones. Estas palabras que nos dan pistas son del tipo:

Sabiendo que, dado que, puesto que, ya que. → introducen una premisa Por lo tanto, entonces, así que, de ahí que. → introducen la conclusión

Ejemplos de Premisas: Veamos más ejemplos de argumentos para identificar las premisas y las conclusiones:

Si llueve la calle se moja → premisa verdadera Hoy llueve → premisa verdadera Por lo tanto, la calle se moja → conclusión verdadera

Si llueve la calle se moja → premisa verdadera Hoy está la calle mojada → premisa verdadera Por lo tanto, la calle se moja → conclusión falsa (alguien podría haberla mojado con una manguera)

¿Serías capaz de dar algún ejemplo más de Premisa ? Te animamos a compartirlo abajo en los comentarios. versión 1 ( 28 /03/2015) : Ejemplos de Premisas

¿Dónde se aplica la premisa?

Premisa es un término con origen en el latín praemissus, El concepto se utiliza para nombrar al indicio, síntoma o conjetura que permite inferir algo y sacar una conclusión. Para la lógica y la filosofía, por lo tanto, las premisas son aquellas proposiciones que anteceden a la conclusión, Las premisas son las proposiciones que permiten llegar a una conclusión.

¿Cuál es la premisa de una película?

El contenido de una película puede definirse usando lo así llamado cláusula principal o premisa. El contenido crucial de la película se concentra en una afirmación o una frase. Son sinónimos de premisa cláusula principal, idea líder, idea principal o mensaje principal.

Macbeth de Shakespeare: La ambición ciega conduce a la destrucción. Othello de Shakespeare: Los celos matan el amor” La Casa de Muñecas de Henrik Ibsen: La inequidad en el matrimonio conduce a la liberación de la mujer” Tartufo de Moliere: Todo lo que haces se te devuelve”

Algunos ejemplos de premisas en películas:

El esplendor externo y el poder no traen la felicidad (El Ciudadano Kane de Orson Wells) El amor destruye una niña, si ella es ignorante ( Claude Goretta: La tejedora de encaje) La opresión de la gente conduce a la rebelión ( Gille Pontecorvo: La batalla de Argelia) Una batalla leal contra la opresión conduce a la victoria (Akira Kurosawa: Los siete Samurai) Cuando una mujer deja un hombre, el debe empezar a pensar y desarrollarse (Robert Redford: Kramer Vs Kramer)

Gillo Pontecorvo: La Battaglia di Algeri. Mr. William Shakespeare and the Internet. Ibsen plays online.

¿Cuáles son las premisas fundamentales?

Premisa: idea que se toma de base para un razonamiento. Señal o indicio por el que se deduce o conoce algo. Fundamental: esencial, que sirve de fundamento o es lo principal en una cosa.

¿Qué es una premisa falsa?

Ejemplos de Premisas → Las Premisas Definición de Premisa: Dentro de un, una Premisa es una proposición o frase en la cual se afirma o se niega un hecho. A partir de las Premisas se obtiene una Conclusión a partir de un Razonamiento :

Los hombres son mortales → Premisa Sócrates es un hombre → Premisa Por lo tanto Sócrates es mortal → Conclusión

Dentro de la estructura de un existen varios tipos de Premisas:

Datos: son observaciones sobre la realidad, Los Datos constituyen la Premisa menor :

Sócrates es un hombre → Dato o Premisa menor

Garantías: es una información que nos permite luego justificar el paso de los datos a la conclusión a partir de un razonamiento, Constituye la Premisa mayor:

Todos los hombres son mortales → Garantía o Premisa mayor

Tipos de Premisa: Las premisas (y también las conclusiones) pueden clasificarse en premisas verdaderas y falsas:

Verdaderas : cuando lo que se afirma o se niega se corresponde fielmente con la realidad Falsas : cuando lo que se afirma o se niega no se corresponde con la realidad

Veamos ejemplos de premisas y conclusiones verdaderas y falsas:

los triángulos tienen tres lados → premisa verdadera esta figura “Δ” tiene tres lados → premisa verdadera por lo tanto esta figura es un triángulo → conclusión verdadera

los triángulos tienen tres lados → premisa verdadera esta figura “Δ” tiene cuatro lados → premisa falsa por lo tanto esta figura no es un triángulo → conclusión falsa

los triángulos tienen cuatro lados → premisa falsa esta figura “Δ” tiene cuatro lados → premisa falsa por lo tanto esta figura es un triángulo → conclusión verdadera

¿Cómo se reconoce una Premisa? Una pista para reconocer fácilmente cuando estamos ante un argumento, es observar determinadas palabras clave muy frecuentes tanto para las premisas como para las conclusiones. Estas palabras que nos dan pistas son del tipo:

Sabiendo que, dado que, puesto que, ya que. → introducen una premisa Por lo tanto, entonces, así que, de ahí que. → introducen la conclusión

Ejemplos de Premisas: Veamos más ejemplos de argumentos para identificar las premisas y las conclusiones:

Si llueve la calle se moja → premisa verdadera Hoy llueve → premisa verdadera Por lo tanto, la calle se moja → conclusión verdadera

Si llueve la calle se moja → premisa verdadera Hoy está la calle mojada → premisa verdadera Por lo tanto, la calle se moja → conclusión falsa (alguien podría haberla mojado con una manguera)

¿Serías capaz de dar algún ejemplo más de Premisa ? Te animamos a compartirlo abajo en los comentarios. versión 1 ( 28 /03/2015) : Ejemplos de Premisas

¿Cuál es la premisa mayor?

Artículos Un estudio sobre la premisa mayor del silogismo cosmológico kantiano A Study on the Major Premise of the Kantian Cosmological Syllogism Miguel Alejandro Herszenbaun Universidad de Buenos Aires, CONICET [email protected] Recibido el 17 de septiembre de 2013; aceptado el 30 de enero de 2014.

  1. Resumen La relación entre máxima lógica y principio sintético de la razón pura (A 307-308/B 364-365) ocupa un lugar fundamental en la “Dialéctica trascendental”.
  2. Esto se nota en la formulación de los problemas que la Dialéctica se propone abordar, pues hace una referencia explícita al pasaje de la máxima al principio mencionado (A 308-309/B 365-366); sin embargo, Kant no explica cómo se haría tal pasaje.

Aquí se propone una explicación de dicho pasaje a través de un estudio pormenorizado de la premisa mayor del silogismo cosmológico, donde éste ocupa un lugar fundamental. se sostendrá que tal pasaje sólo es comprensible suponiendo una máxima lógica restringida que permita deducir legítimamente, para el caso de la lógica general, lo incondicionado dado a partir de lo condicionado dado.

  • El principio trascendente será una pretendida extensión de esta máxima a las cosas en sí.
  • Palabras clave: idealismo trascendental, lógica trascendental, lógica general, dialéctica trascendental, antinomia.
  • Abstract The relationship between the logical maxim and the synthetic principle of pure reason (A 307-308/B 364-365) plays an important role in the “Transcendental Dialectic”.

This is apparent by noting that the formulation of the problems treated in the Dialectic has an explicit reference to the transition from the maxim to the principle (A 308-309/B 365-366). Nevertheless, Kant doesn’t explain how this transition is made.

I intend to explain this transition through a detailed study of the major premise of the cosmological syllogism, where it has an important role. I claim that this passage is understandable only by assuming a restricted logical maxim that allows inferring legitimately (for general logic) the unconditioned given from the conditioned given.

The transcendental principle will be an extension of this maxim to things in self. Key words: transcendental idealism, transcendental logic, general logic, transcendental dialectic, antinomy.1. Introducción La “Dialéctica trascendental” aborda un gran número de temáticas que se encuentran relacionadas entre sí.

  • Su introducción se ocupa del uso lógico y real de la razón y de las ilusiones trascendentales, y el libro primero de la “Dialéctica trascendental” se propone ofrecer una deducción subjetiva de las ideas de la razón.
  • Para ello, Kant tomará como hilo conductor de la deducción los silogismos de los que la razón es capaz en su uso lógico.

Como es sabido, Kant deduce tres ideas trascendentales (dios, alma y mundo), objetos de estudio de las tres disciplinas de la metafísica especial: la teología racional, la psicología racional y la cosmología racional. Los siguientes tres capítulos, correspondientes al segundo libro de la “Dialéctica trascendental”, se dedican a cada una de estas disciplinas y a revelar los raciocinios dialécticos sobre los cuales se sostiene la ilusión trascendental propia de cada una de ellas, por la cual dichas disciplinas creen tener conocimiento a priori de objetos que están por completo fuera de los límites de la experiencia posible.

Como puede verse, en su uso lógico, la razón está fuertemente vinculada con las pretensiones metafísicas que Kant pretende combatir. Al final de la introducción (A 307-A 308), Kant caracteriza la máxima lógica que rige a la razón en este uso lógico y hace una referencia a la manera en que esta máxima lógica se convertiría en un principio de la razón pura que pretende un conocimiento de lo incondicionado.

A partir de esta conversión, Kant señala una serie de preguntas o temáticas centrales para la “Dialéctica trascendental”, 1 entre las que destaca la pregunta de si este principio es “objetivamente acertado”, 2 si no hay en verdad un “mero precepto lógico” que, mal entendido, se ha atribuido a los objetos o tenido como “un principio trascendental” que “postula en los objetos mismos tal integridad ilimitada de la serie de condiciones”.3 Se pregunta también por “las interpretaciones erróneas y los engaños que puedan infiltrarse en los silogismos cuya premisa mayor es tomada de la razón pura”.4 Por otra parte, en la sección séptima de la “Antinomia de la razón pura”, Kant presenta el silogismo cosmológico.

El estudio de su premisa mayor permitirá esclarecer (1) cómo se relacionan la máxima lógica y el principio de la razón pura; (2) a qué silogismos se refiere Kant en esta cita, 5 y (3) cómo dicho principio trascendente podría relacionarse con estas “interpretaciones erróneas y engaños” y la ilusión trascendental.

Defenderé la tesis de que el pasaje de la máxima lógica al principio sintético de la razón pura (o, como se verá, principio trascendente) supone una distinción entre una máxima lógica amplia y otra restringida. Esta última sería válida sólo para la lógica general y permitiría un pasaje fundado de lo condicionado a lo incondicionado.

  • Al ser ilegítimamente extendida a las cosas en sí, la máxima lógica restringida satisfaría las descripciones de la ilusión trascendental hechas en A 296-297/ B 352-353.2.
  • El silogismo cosmológico y las dos formulaciones de la máxima lógica En el comienzo de la sección séptima, Kant presenta el silogismo cosmológico sobre el que se basaría “toda la antinomia de la razón pura”.6 Su premisa mayor afirma que “i lo condicionado está dado, también lo está la entera serie de todas las condiciones de ello”.

Vale aclarar que esta premisa expresa un contenido análogo al principio de la razón pura expuesto en A 308/B 364-365, por lo que su estudio nos revelará aspectos fundamentales del principio indicado.7 La premisa menor afirma que los “objetos de los sentidos nos son dados como condicionados”.

De esto se concluiría que nos sería dada la serie entera de todas las condiciones de los objetos de los sentidos. Kant agrega que, a través del presente silogismo, “se introducen de acuerdo con la diversidad de las condiciones (en la síntesis de los fenómenos) en la medida en que constituyen una serie, otras tantas ideas cosmológicas que postulan la totalidad absoluta de esas series”.8 Como se sabe, Kant caracteriza este silogismo como un sophisma figurae dictionis, 9 que consiste en entender el término medio “condicionado” presente en ambas premisas en dos sentidos distintos.

En la premisa mayor, dicho término es entendido “en el significado trascendental de una categoría pura, mientras que la premisa menor en la significación empírica de un concepto del entendimiento aplicado a meros fenómenos”.10 La falacia consistiría en aplicar la regla representada en la premisa mayor a aquello que en la premisa menor es subsumido bajo la condición del principio representado en la premisa mayor, valiéndose para ello de los dos significados que tendría el término medio “condicionado”.

Así, se pretende hacer válido para los objetos condicionados de los sentidos un principio que no valdría para ellos.11 Kant nos advierte que antes de revelar el engaño existente en el silogismo cosmológico deben ser precisados ciertos conceptos. En este contexto, hace referencia a un “postulado lógico de la razón” 12 que aparentemente concuerda con la llamada máxima lógica que ya había mencionado en la introducción y libro primero de la “Dialéctica trascendental”.

Dicho postulado lógico o máxima lógica estará relacionado con la premisa mayor del silogismo, pues Kant afirma que en dicha premisa mayor presuponemos una “exigencia lógica” 13 cuya descripción concuerda con la máxima lógica a que hemos hecho referencia.

El postulado lógico de la razón aquí mencionado consiste en una proposición analítica que afirma “que si lo condicionado es dado, precisamente por ello nos es impuesto un regressus en la serie de todas las condiciones que llevan hasta él”.14 Éste sería el postulado de “perseguir con el entendimiento y continuar tanto como sea posible aquella conexión de un concepto con sus condiciones, que está ya en el concepto mismo”.15 Podemos suponer que esta “conexión de un concepto con sus condiciones” se refiere a la relación entre los conceptos de “condición” y “condicionado”, pues Kant ha dicho unas líneas antes que el regreso de lo condicionado a su condición “está implicado en el concepto de condicionado: que por ello algo es referido a una condición, y si ésta a su vez es condicionada, a una condición más remota, y así a través de todos los miembros de la serie”.16 El postulado lógico aquí presentado (1) impone realizar un regreso de condicionado a condición; (2) estaría fundado en la relación analítica y de implicancia entre los conceptos de “condicionado” y “condición”; (3) implica una referencia a “todos los miembros de la serie”.17 Kant es muy prudente y no habla de lo incondicionado, término que sí aparece en el párrafo siguiente, cuando presenta el modo en que este postulado es aplicado a cosas en sí.

Sin embargo, un poco más adelante Kant volverá a hablar de la relación conceptual entre elementos lógicos pensada en el postulado lógico y hablará de la “exigencia lógica de suponer, para una conclusión dada, premisas completas”.18 La mentada completitud de las premisas es una manera particular de mencionar lo incondicionado para el caso de la relación entre elementos lógicos (premisas y conclusiones), pues tener premisas completas es tener la totalidad de las condiciones (en este caso, para la conclusión dada).

  • Así, entendemos que el postulado lógico implica una referencia de lo condicionado a lo incondicionado, aunque hará falta aclarar en qué medida y en qué sentido.
  • Hay al menos dos caracterizaciones más de la máxima lógica que resultan pertinentes para el tema que nos ocupa.
  • En A 307/B 364, Kant presenta “el principio propio de la razón en general (en el uso lógico)”, el cual es “encontrar, para el conocimiento condicionado del entendimiento, lo incondicionado, con lo cual se consuma la unidad de él”.

Y advierte el filósofo: esta máxima lógica no puede volverse un principio de la razón pura de otra manera, que suponiendo que si lo condicionado es dado, está dada también toda la serie de condiciones subordinadas unas a otras, la cual es, por tanto, ella misma incondicionada.

  • Pero ese principio de la razón pura es manifiestamente sintético; pues lo condicionado se refiere analíticamente a alguna condición, pero no a lo incondicionado.
  • A 308/B 364; las cursivas son mías.) De acuerdo con estas palabras, se puede distinguir la “máxima lógica” del “principio de la razón pura”.

La máxima lógica sólo afirmaba la exigencia de “encontrar” lo incondicionado para el conocimiento condicionado.19 Esta máxima se convertiría en el principio sintético de la razón pura al suponer que al ser dado lo condicionado, es dado también lo incondicionado.

  1. En la premisa mayor del silogismo cosmológico se encuentra, precisamente, esta suposición; con ello debe esclarecerse la relación de la premisa mayor con la máxima lógica.
  2. La segunda caracterización la encontramos en A 331-332/B 388389.
  3. Recordemos que luego de haberse remitido a este postulado lógico en la sección séptima, Kant había afirmado que debemos suponer la completitud de las premisas para una conclusión dada.

En A 331-332/B 388-389 encontramos una referencia análoga a esta cuestión. Veamos la cita completa: como el conocimiento (conclusio) sólo es dado como condicionado, entonces no se puede llegar a él por medio de la razón de otra manera que bajo la presuposición de que todos los miembros de la serie, del lado de las condiciones, están dados (totalidad en la serie de las premisas),

Por eso, si un conocimiento es considerado como condicionado, la razón se ve obligada a considerar como completa la serie de las condiciones en la línea ascendente, y como dada en su totalidad. udiera ser que por el lado de las condiciones la serie de las premisas tenga un primero, como condición suprema; o no, y que por tanto a parte priori sin límites; pero aun así debe contener la totalidad de la condición, aunque nunca podamos llegar a abarcarla.

(A 331-332/B 388-389) Aquí Kant habla de cierta exigencia de la razón que parece valer para la relación entre premisas y conclusiones, la cual afirma que “si un conocimiento es considerado como condicionado, la razón se ve obligada a considerar como completa la serie de las condiciones en la línea ascendente, y como dada en su totalidad”.

Esta exigencia de la razón es, aparentemente, una segunda formulación de la máxima lógica, lo que se deduce de la identidad temática con su primera formulación. Pero respecto de esto deben considerarse algunas cuestiones. Lo primero que se nota es que Kant reconoce aquí que lo incondicionado sea dado.

En clara oposición a lo afirmado en la formulación anterior de la máxima lógica, aquí Kant considera legítimo el pasaje de lo condicionado a lo incondicionado. Ahora bien, también debe indicarse que Kant parece estar hablando aquí de la relación entre premisas y conclusiones.

  1. Lo que nos interesa aquí es que la conclusión sea deducida de un conjunto completo de premisas, ya sea un conjunto que concluye en un primer miembro como condición suprema, ya sea un conjunto que consiste en una serie sin límite de premisas.
  2. Sin embargo, ambas formulaciones se refieren a la exigencia de la razón de buscar lo incondicionado para el conocimiento condicionado del entendimiento.

Por lo tanto, ambas son caracterizaciones de la máxima lógica, aunque la segunda formulación afirme más que la primera. Esta aparente contradicción en la que encontramos dos caracterizaciones contrapuestas de la máxima lógica debe y puede ser subsanada.

  1. Recordemos que la máxima de la razón debe valer para todo conocimiento condicionado aportado por el entendimiento.
  2. Y dicho conocimiento condicionado puede ser de dos clases.
  3. Puede ser conocimiento fenoménico o bien puede ser una conclusión condicionada por sus premisas.
  4. La máxima debe valer para ambos y, por lo tanto, también puede ser de dos clases.

Cuando analizamos exclusivamente la relación lógica que debe haber entre premisas y conclusiones, sin interesarnos por su contenido específico, podemos hacer cierta afirmación que no podemos hacer respecto de los juicios considerados como conocimiento referido a fenómenos.

Cuando sólo nos ocupamos de premisas y conclusiones, bien podría valer la máxima lógica que exige premisas completas para una conclusión dada. Esta máxima lógica, llamémosla restringida, permite afirmar algo que, según la caracterización hecha en A 307-308/B 364-365, no podíamos afirmar. Si sólo consideramos lógicamente una conclusión dada, debemos suponer que ella se sigue de una serie de premisas.

La propia noción de conclusión implica que es deducida de un conjunto suficiente de premisas, conjunto que la contiene analíticamente. Y en la medida en que sólo estamos considerando estos enunciados como elementos lógicos, dichas premisas pueden ser representadas como si estuvieran fuera del tiempo.

En consecuencia, si fueran representadas de esta manera, no sólo deberíamos suponer que hay una serie completa de premisas de la que pudiera deducirse la conclusión dada, sino que además deberíamos suponer que dicha serie completa es efectivamente dada simultáneamente con la conclusión. De esta manera, al considerar únicamente la relación lógica y atemporal entre premisas y conclusiones, la máxima lógica puede afirmar legítimamente que lo incondicionado mismo debe ser considerado como dado junto con lo condicionado.

No podría afirmarse lo mismo para la máxima lógica amplia, referida a todo conocimiento condicionado, incluido el conocimiento fenoménico. La primera formulación de la máxima en A 307-308/B 364-365 habla de conocimiento condicionado, no de meras premisas y conclusiones.

Por el contrario, la afirmación hecha en A 500/B 528 sobre las “exigencias lógicas” de la razón habla expresamente de conclusiones y premisas. La primera formulación de la máxima lógica parece abarcar un campo más amplio que no se limita a establecer una relación conceptual entre elementos considerados puramente desde una perspectiva lógico-formal, sino establece una relación que debe valer para todo conocimiento condicionado, incluyéndose en éste todo conocimiento fenoménico (que es condicionado por definición).

Respecto de éste, podemos suponer que existen sus condiciones. El propio concepto de “condicionado” remite necesariamente al de la correspondiente “condición” y obliga a suponer que existiría cierta condición suya. sin embargo, no podemos suponer sin más que dichas condiciones sean efectivamente dadas.

El conocimiento referido a fenómenos necesita la percepción efectiva de éstos; pero todo fenómeno se da bajo la forma sucesiva del tiempo, por lo que cada fenómeno se percibe uno detrás de otro en el tiempo y en un momento determinado del mismo, siendo así que sólo tenemos conocimiento de cada uno de ellos en la medida en que se cumple efectivamente la síntesis empírica que llega hasta cada cual.

Así, respecto de todo conocimiento fenoménico, debemos suponer que hay una condición que buscar, pero no podemos suponer sin más que dicha condición se encuentre efectivamente dada con independencia de que se efectúe su percepción y la síntesis empírica correspondiente.20 Así, la mera existencia del conocimiento condicionado puede exigir la búsqueda de su condición, pero no autoriza la suposición de que dicha condición es dada simultáneamente con el conocimiento condicionado.

  1. A esta caracterización de la máxima lógica la hemos llamado amplia, pues no se limita a considerar meras relaciones lógicas, sino que extiende sus consideraciones a las relaciones del conocimiento condicionado referido a fenómenos.3,
  2. De la máxima lógica al principio trascendente en la premisa mayor del silogismo cosmológico En A 308/B 364, Kant presenta la conversión de la máxima lógica en un “principio de la razón pura”.

Unas líneas después, Kant se pregunta qué consecuencias se seguirán de tenerlo como un principio trascendental, referido legítimamente a los objetos.21 No obstante, la relación entre la máxima lógica y el principio de la razón pura no es completamente explicada aquí.

Ant no aclara si el principio de la razón pura se identifica plenamente o no con la máxima lógica y qué fundamenta la confusión; de qué manera se confunde la exigencia lógica con un principio trascendental que valiera para los objetos y con qué consecuencias. En la consideración y explicación de la premisa mayor del silogismo cosmológico tratado en la sección séptima de la Antinomia, Kant introduce elementos que pueden ayudar a resolver estas cuestiones.

Kant afirma que la premisa mayor del silogismo cosmológico “toma lo condicionado en el significado trascendental de una categoría pura”.22 Pero también afirma que en dicha premisa mayor: tomamos las condiciones, y la serie de ellas, sin examen, si algo es dado como condicionado; porque esto no es otra cosa que la exigencia lógica de suponer, para una conclusión dada, premisas completas; y allí, en la conexión de lo condicionado con su condición no se encuentra ningún orden temporal; se las presupone en sí, como dadas simultáneamente.

(A 500/B 528; las últimas cursivas son mías.) Esta última caracterización sobre lo que se piensa en la premisa mayor muestra claramente que Kant está pensando aquí una relación lógica entre elementos lógicos (premisas y conclusiones), es decir, que la premisa mayor se refiere de algún modo a la máxima lógica restringida.

Pero también se ha hecho referencia al significado “trascendental de una categoría pura”. En A 498/B 526, luego de haber caracterizado el “postulado lógico”, Kant afirma que si tanto lo condicionado como su condición son cosas en sí mismas, entonces, si lo primero ha sido dado, no sólo es impuesto el regressus a la segunda, sino que ésta está también ya efectivamente dada; y como esto vale para todos los miembros de la serie, resulta que la serie completa de las condiciones, y por tanto también lo incondicionado, es dado a la vez, o más bien, es presupuesto.

(A 498/B 527) Inmediatamente agrega: “Aquí la síntesis de lo condicionado con su condición es una síntesis del mero entendimiento, que representa las cosas tales como son”.23 Como puede verse, la premisa mayor parece hacer dos afirmaciones a la vez, pues al explicarla Kant habla (1) de una síntesis del mero entendimiento que parecería estar relacionada con aquella afirmación según la cual se “toma lo condicionado en el significado trascendental de una categoría pura”.

Pero, a la vez, en esta premisa mayor se piensa (2) la relación de lo condicionado y su condición en términos de relación entre conclusión y premisas. En otras palabras, en la premisa mayor del silogismo hay un movimiento que pasa de la mera relación entre elementos lógicos (relación estipulada en la máxima lógica restringida) al pensamiento que se vale de las categorías puras no aplicadas a la forma de la sensibilidad para representar las cosas en sí mismas.

La premisa mayor lleva a cabo el pasaje de una afirmación que vale para la lógica general a una afirmación que tiene la pretensión de valer para las cosas en sí mismas, pensadas a través del uso ilegítimo de las categorías puras. Y éste no es otro más que el pasaje de la máxima lógica al principio de la razón pura.

Veamos cómo se lo legitima. Según hemos visto, la premisa mayor incluiría una referencia a la máxima lógica restringida, aquella que afirmaba que dada la conclusión, debemos suponer dadas simultáneamente sus premisas. Esta afirmación se sostenía en el carácter atemporal de los elementos tenidos en consideración y en la relación de implicancia entre los conceptos de “conclusión” y “premisas completas”.

  • Ahora bien, cuando pretendemos pensar lo condicionado en el sentido que esto tendría para una categoría pura no referida a la forma del tiempo —y con ello pensar cosas en sí—, se puede pretender hacer extensiva la máxima lógica restringida a las cosas en sí aquí pensadas.
  • Al pensar únicamente un objeto en general a través del mero enlace categorial del entendimiento puro, éste sería pensado sin referencia al tiempo.

Al pensarlo como condicionado, dicha noción remite de forma analítica y necesaria a la de su condición. Ahora bien, en cuanto cosa en sí fuera de la sucesión temporal, este condicionado es dado fuera del tiempo. Su condición, producto del mero pensamiento sin referencia a intuición alguna, también será considerada como existente fuera del tiempo, por lo que debe suponerse que está dada simultáneamente junto con lo condicionado, pues no podría estar sometida a sucesión alguna.

Ahora bien, la premisa mayor es idéntica al principio sintético de la razón pura presentado en A308, con lo cual, el descubrimiento de que esta premisa debe sostenerse en la máxima lógica restringida nos hace concluir que el pasaje descrito en A 307/B 364 de la máxima lógica al principio de la razón pura debe sostenerse también sobre la máxima lógica restringida.24 sin reconocer la diferencia entre la máxima lógica restringida y la máxima lógica amplia, sería incomprensible la confusión que se lleva a cabo en la premisa mayor del silogismo cosmológico y el pasaje descrito en A 307-308/B 364-365.

La máxima lógica restringida permite afirmar que si es dado lo condicionado, es dado también lo incondicionado. La premisa mayor y el principio sintético de la razón pura operan en la medida en que creen poder hacer extensiva esta afirmación a las cosas en sí.

  1. El fundamento de esta extensión es suponer que porque las cosas en sí serían atemporales como los elementos lógicos, puede aplicárseles sin más la máxima restringida.
  2. En otras palabras, la premisa mayor del silogismo cosmológico y el principio de la razón pura se sostienen en la máxima lógica restringida y en creer que ésta, una regla del pensar, puede valer sin más como un principio de la determinación de las cosas en sí.25 4.

La ilusión trascendental, el principio trascendente y algunas respuestas Hemos visto que la premisa mayor se comprendía como un pasaje de la máxima lógica restringida al principio sintético de la razón pura. Veremos que dicho pasaje concuerda con la caracterización de la ilusión trascendental realizada en A 296-297/B 352-353.

Este texto, por otra parte, podrá esclarecer la naturaleza de este principio. Kant señala que llamamos “principios trascendentes a los que pretenden sobrepasar esos límites ” y son “efectivos principios que nos incitan a derribar todos aquellos mojones de límites, y a arrogarnos un suelo enteramente nuevo, que no reconoce demarcación alguna”.26 También señala que tal tipo de principio “suprime esas limitaciones, y hasta manda sobrepasarlas”.27 inmediatamente señala las tareas de la Crítica y la “Dialéctica trascendental” en relación con estos principios.

La Crítica pretendería descubrir “la apariencia ilusoria de estos presuntos principios”, 28 y la Dialéctica se contentaría con “descubrir la apariencia ilusoria de juicios trascendentes”.29 Evidentemente, la naturaleza de los principios trascendentes está íntimamente vinculada con el problema de la ilusión trascendental.

En el mismo sentido, en A 297/B 353 se indica que la causa de la ilusión trascendental es que: en nuestra razón residen reglas fundamentales y máximas del uso de ella, que tienen enteramente el aspecto de principios objetivos, y por las cuales acontece que la necesidad subjetiva de una cierta conexión de nuestros conceptos, en beneficio del entendimiento, sea tenida por una necesidad objetiva de la determinación de las cosas en sí mismas.

una ilusión natural e inevitable, que se basa en principios subjetivos, y los hace pasar por objetivos. (A 298) Para profundizar nuestra comprensión de la naturaleza de la máxima lógica y el principio de la razón pura, debemos considerar los pares de opuestos: primero, los principios subjetivos opuestos a presuntos principios objetivos; segundo, una necesidad subjetiva de cierta conexión de nuestros conceptos opuesta a una necesidad objetiva de la determinación de las cosas en sí; tercero, los principios inmanentes opuestos a los principios trascendentes.

La máxima lógica (1) es claramente una regla del uso de la razón y (2) exhibe una necesidad subjetiva de la conexión de nuestros conceptos.30 Por su parte, el principio de la razón pura pretende (1) sobrepasar los límites de la experiencia, (2) darnos a conocer el terreno de lo en sí como un nuevo ámbito de conocimientos a través de meros conceptos, (3) presentar una determinación de las cosas en sí.

En consecuencia, vemos que el principio sintético de la razón pura es un principio trascendente.31 Al haber probado que el silogismo cosmológico sobre el que se funda la cosmología racional se sostiene en un pasaje de la máxima lógica (regla del uso de la razón) al principio trascendente, comprobamos que este pasaje configura la ilusión trascendental tal como ésta ha sido descrita.32 A modo de conclusión, consideremos nuestros avances respecto de las preguntas destacadas de A 308-309/B 365-366.

En primer lugar, vemos claramente que la premisa mayor del silogismo cosmológico se sostiene en un pasaje infundado de una máxima lógica a un presunto principio objetivo que pretende valer para cosas en sí, siendo que la máxima lógica se refiere exclusivamente al uso de la razón y se apoya en cierta relación particular entre premisas y conclusiones.

En segundo lugar, vemos que este principio es trascendente y es un presunto conocimiento sintético por conceptos del ámbito de las cosas en sí. En tercer lugar, hemos podido ver la falta de fundamento de tal principio y el engaño en que se apoya. Reconocimos la necesidad de distinguir una máxima lógica restringida como fundamento del pasaje hacia el principio trascendente.

También hemos podido ver que este pasaje concuerda con las descripciones de la ilusión trascendental efectuadas en A 296-297/B 352-353. En cuarto lugar, hemos logrado identificar un silogismo en el que la premisa mayor es tomada de la razón pura y que conduciría a errores y engaños tal como Kant indicó en A 309/B 366.33 Podemos concluir que habiendo distinguido las dos caracterizaciones de la máxima lógica, pudimos ver cuál era el error y el presunto fundamento en que se sostenía la premisa mayor del silogismo cosmológico.

Asimismo, logramos ver cómo este silogismo y su premisa mayor concuerdan con la caracterización de la ilusión trascendental y los problemas o preguntas generales que Kant presentaba al comienzo de la “Dialéctica trascendental”. Bibliografía Allison, Η., Kant’s Transcendental Idealism: An Interpretation and Defense, Yale University Press, New Haven/Londres, 2004.

  • Ameriks, K., “The Critique of Metaphysics: The Structure and Fate of Kant’s Dialectic”, en Paul Guyer, Cambridge Companion to Kant and Modern Philosophy, Cambridge University Press, Cambridge, 2006, pp.269-302.
  • Grier, M., Kant’s Doctrine of Transcendental Illusion, Cambridge University Press, Cambridge, 2001.

Heimsoeth, Η., Transzendentale Dialektik. Ein Kommentar zu Kants Kritik der reinen Vernunft, 4 tomos, Walter de Gruyter, Berlín, 1966-1971. Kant, I., Crítica de la razón pura, trad. Mario Caimi, Colihue, Buenos Aires, 2007. Klimmek, N.F., Kants System der transzendentalen Ideen, Walter de Gruyter, Berlín/Nueva York, 2005.

Renaut, Α., “Transzendentale Dialektik, Einleitung und Buch I”, en Georg Mohr y Marcus Willaschek (comps.), Immanuel Kant: Kritik der reinen Vernunft, Akademie (Klassiker Auslegen, 17/18), Berlín, 1998, pp.353-370. Rohlf, Μ., “The Ideas of Pure Reason”, en Paul Guyer (comp.), The Cambridge Companion to Kant’s Critique of Pure Reason, Cambridge University Press, Cambridge, 2010, pp.190-209.

Notas 1 Para una caracterización integral de los problemas que se consideran en la “Dialéctica trascendental”, y particularmente aquellos presentados en su introducción, cfr.H. Heimsoeth, Transzendentale Dialektik, p.22. El autor señala que la pregunta fundamental que pretende responder aquí la lógica trascendental versa sobre la posibilidad de la metafísica como ciencia por razón pura y de la razón como fuente de estos conocimientos.2 A 308.3 A 309.4 A 309.5 Cfr.H.

  1. Heimsoeth, op.
  2. Cit., p.25.
  3. El autor señala que la metafísica por razón pura pretende deducir sus tesis y principios doctrinarios a partir de principios tomados como axiomas.
  4. En efecto, el principio de la razón pura mostrará su relación con la máxima lógica únicamente cuando consideremos su funcionamiento como premisa mayor del silogismo cosmológico.6 A497/B526.7 Cfr.M.

Grier, Kant’s Doctrine of Transcendental Illusion, p.179. También cfr.H. Heimsoeth, op. cit., p.297.8 A497/B526.9 A500/B528.10 A499/B527.11 Cfr.N. Klimmek, Kants System der transzendentalen Ideen, pp.114 y ss., quien considera que el silogismo sólo resultaría una falacia desde el punto de vista metafísico del idealismo trascendental.12 A498/B526.13 A500/B528.14 A498/B526.15 A498/B526.16 A498/B526.17 A498/B526.18 A500/B528.19 Cfr.H.

  1. Heimsoeth, op.cit., p.298.20 Cfr.H.
  2. Heimsoeth, op.
  3. Cit., p.299.21 A309/B366.22 A499/B527.23 A 498/B527.24 Cfr.A.
  4. Renaut, “Transzendentale Dialektik, Einleitung und Buch I”, pp.356 y 359.
  5. El autor habla de una sustancialización y cosificación de una exigencia puramente lógica de la razón y considera que el pasaje de la máxima lógica al principio trascendente consiste en un pasaje de una máxima subjetiva a una expresión sobre la existencia misma o un pasaje de lo posible a lo existente.

El autor señala que el pasaje de la máxima al principio se sostiene en considerar lo incondicionado como causa sui; la “deconstrucción” kantiana de la metafísica se operaría a través de una crítica generalizada al argumento ontológico en el que se sostendría el principio trascendente que pasa del concepto de lo incondicionado a su existencia; cfr.

  • Ibid., pp.362 y 363.25 Cfr.M.
  • Grier, op.
  • Cit., p.124.
  • La autora considera que el pasaje de la máxima lógica al principio de la razón resulta “desconcertante”.
  • Sostiene que la máxima y el principio expresan la misma necesidad de la razón de buscar unidad, pero mientras la máxima expresa una necesidad subjetiva, el principio consiste en su aplicación.

Por otra parte, señala la autora que la máxima supondría el principio; cfr. ibid., p.126. Siguiendo el mismo criterio, H. Allison, Kant’s Transcendental Idealism, pp.330-332, y K. Ameriks, “The Critique of Metaphysics: The Structure and Fate of Kant’s Dialectic”, p.287.

  1. Aquí he defendido la tesis opuesta: el principio debe presuponer y malinterpretar la máxima lógica restringida.
  2. También M.
  3. Rohlf rechaza la posición de los autores mencionados; cfr.
  4. The Ideas of Pure Reason”, p.207.26 A 296.27 A 296.28 A 296.29 A 297.30 Cfr.M.
  5. Grier, op.
  6. Cit., p.120.31 En A 301/B 357, Kant afirma que “el entendimiento no puede suministrar conocimientos sintéticos por conceptos; y éstos son, propiamente, los que llamo principios en sentido absoluto”.

El mentado principio trascendente concordaría también con esta caracterización, pues sería un presunto conocimiento sintético —pues lo condicionado no remite analíticamente a la serie entera de condiciones o incondicionado; cfr.M. Grier, op. cit., p.121— por conceptos —pues se vale sólo de las categorías para pensar cosas en sí sin referencia alguna a elemento aportado por la intuición pura o empírica—.32 Cfr.M.

Grier, op. cit., pp.121 y ss. La autora sostiene que la máxima lógica, aunque subjetiva, no puede sino ser tomada como objetiva, y que en la suposición de dicho principio se fundamentan las ilusiones trascendentales de las metafísicas especiales.33 Valdría aclarar aquí que el principio establecido en la premisa mayor aparenta ser inocuo en la medida en que no se avance hacia la premisa menor y la conclusión.

Es indudable que la ilusión trascendental se configura en la propia consideración de la premisa mayor, pues confunde una regla subjetiva con un principio objetivo y nos impulsa a un presunto conocimiento de lo incondicionado y lo en sí. Sin embargo, las consecuencias de esta ilusión aparecen de inmediato gracias al pasaje hacia la premisa menor y la conclusión.

¿Cuáles son los indicadores de las premisas?

Última actualización Guardar como PDF

Page ID 102020 Detectar un argumento y evaluar si el argumento es bueno son dos habilidades distintas. Por lo general, los usas ambos al mismo tiempo. Antes de poder evaluar un argumento, hay que identificarlo, así que comencemos con esta habilidad. Cuando estés leyendo un pasaje, pregúntate: “¿El escritor tiene la intención de probar algo? ¿Se me está dando alguna razón destinada a convencerme de que crea algo o haga algo?” Detectar argumentos puede ser difícil a veces, pero hay pistas verbales que buscar.

  1. El inicio de una conclusión a menudo se indica con la palabra por lo tanto, así, o así.
  2. Además de estos indicadores de conclusión, los términos porque y suppo-esa señal de que viene una razón.
  3. Ya que el término técnico por razones es premisas, los términos porque y suppo-que se denominan indicadores de premisa,

El razonador lógico siempre está alerta para los indicadores de premisa y los indicadores de conclusión. A menudo, sin embargo, los arguers no son tan útiles, y nosotros, lectores y oyentes, tenemos que reconocer un argumento sin la ayuda de ningún término indicador.

E incluso cuando tenemos términos indicadores, no podemos confiar en ellos al 100%. Esos mismos términos podrían tener otros usos. Por ejemplo, ¿ve por qué el indicador de conclusión “so” no funciona como indicador de conclusión en lo siguiente? El aire contiene moléculas. La suciedad también lo hace. También lo hace el agua.

Aquí no hay argumento, solo una secuencia de reclamos. La palabra “so” indica otro término en la secuencia. Está funcionando como suele funcionar la palabra “y”, no como un indicador de conclusión de un argumento. Los indicadores de premisa son pistas verbales de que se te está dando una razón o premisa.

Entonces pregúntate: “¿Cuáles son las razones de la conclusión?” o “¿Cómo se está apoyando este punto?” Tus respuestas proveen las premisas. También hay pistas verbales para encontrar premisas. Las palabras “desde” y “porque” son los términos indicadores de premisa más comunes, pero hay muchos otros. Ejercicio \(\PageIndex \) ¿Esta frase de Albert Einstein contiene una palabra indicadora de conclusión que en realidad está trabajando para indicar una conclusión? El poder desatado del átomo lo ha cambiado todo salvo nuestros modos de cosa, y así nos desplazamos hacia una catástrofe sin igual.a.

si b. no Responder Respuesta (a). Einstein está dando un argumento, y está usando la palabra “así” para indicar su conclusión de que la raza humana está a la deriva hacia una catástrofe nuclear sin igual. (Si estás leyendo esta frase, entonces lo más probable es que aún no hayamos llegado allí, aunque estemos a la deriva ahí.

Ejercicio \(\PageIndex \) ¿Todos los argumentos fuertes tienen dos o más premisas más al menos una conclusión? a. si b. no Responder Respuesta b). Algunos buenos argumentos tienen sólo una premisa. Aquí un ejemplo: “Los virus son las formas de vida más simples, por lo que ese virus que estás viendo con tu microscopio es más simple que otras formas de vida”.

Al buscar una discusión dentro de un pasaje, es necesario estar alerta de que a veces la conclusión se afirma ante las premisas, a veces después de las premisas, y a veces incrustadas en medio del local. A menudo, se incluyen oraciones que no son premisas ni conclusiones; están ahí para su elaboración o para algún otro propósito, como entretener, describir, explicar, descontar una posible queja, etcétera.

Aquí hay un ejemplo de un argumento de la autoridad que contiene ambos tipos de frases indicadoras: Debido a que la enciclopedia dice que el tiburón ballena es el pez más grande del océano, se deduce que el tiburón ballena es realmente el pez más grande de la Tierra. La palabra Porque indica una premisa, y la frase que sigue que indica la conclusión.

Los indicadores vienen antes de lo que indican. Después de identificar este argumento, podría continuar evaluándolo como bastante fuerte, pero como omitiendo la información crucial sobre si hay peces de agua dulce más grandes que cualquier otro pez en el océano.

Adblock
detector